El plátano verde premium de Manabí, históricamente destinado al mercado colombiano, enfrenta una crisis sin precedentes. Tras la aplicación de aranceles del 30 % por parte de Colombia y restricciones al ingreso terrestre de la fruta, cerca de 40.000 cajas semanales quedaron represadas, lo que provocó una caída dramática del precio de $9 a solo $2 por caja.
El bloqueo responde a preocupaciones de Colombia sobre la posible presencia del hongo ‘Fusarium’ raza 4, aunque en Ecuador aseguran que el brote está contenido y lejos de la frontera. Rafael Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano del Ecuador (FENAPROPE), detalló que el país genera un excedente del 35 % destinado principalmente a exportaciones y que la crisis impacta directamente a los pequeños productores.
Frente a esta situación, el Ministerio de Agricultura activó estrategias para redirigir la fruta al mercado interno. Sebastián Chiriboga, director distrital encargado, explicó que se gestionan mercados en la Sierra y se impulsan campañas de consumo para aprovechar la fruta represada, aprovechando que el consumo per cápita en esa región es bajo comparado con la Costa.
En Quito y otras ciudades se han organizado ferias donde los productores venden directamente al consumidor, evitando intermediarios. Desde El Carmen, camiones trasladan el plátano hacia diferentes provincias, con el objetivo de asegurar que la fruta llegue fresca y se evite el desperdicio. De las 50.000 hectáreas sembradas en Manabí, 35.000 se destinan a exportación, por lo que reorientar parte de este volumen al mercado nacional se volvió una prioridad.
La iniciativa cuenta con el respaldo de la Cámara de Industrias y Producción de Manabí, que impulsa la campaña “Impulsamos lo nuestro, conectamos calidad con oportunidad”, enfocada en posicionar el plátano verde premium en hoteles, restaurantes, cadenas de alimentos e industrias procesadoras, conectando directamente a productores con compradores.
A pesar de estas medidas, los productores enfrentan pérdidas significativas. Torres explicó que la sobreoferta obligó a paralizar cosechas para evitar acumulación y que si no se comercializan a tiempo, la fruta podría generar pérdidas cercanas al millón de dólares semanales, afectando la economía local.
Por ello, se hace un llamado al consumo nacional y al respaldo de cámaras y comercios para “desanudar la abundancia” y garantizar que el plátano no se pierda en las fincas. La combinación de logística, promoción y ruedas de negocio apunta a salvar la fruta, proteger a los productores y mantener la presencia del plátano de Manabí en las perchas ecuatorianas.
