El Gobierno de Venezuela anunció un amplio despliegue militar nacional en respuesta a lo que denomina “amenazas imperiales” provenientes de Estados Unidos, país que mantiene una operación naval y aérea en el mar Caribe desde agosto con el argumento de combatir el narcotráfico.
El comunicado, firmado por el ministro de Defensa Vladimir Padrino López, detalla que las maniobras comenzaron este martes a las 04:00 hora local (08:00 GMT) y se extenderán hasta el miércoles. El operativo involucra fuerzas terrestres, aéreas, navales, fluviales y sistemas misilísticos, además de unidades militares, la Milicia Bolivariana, cuerpos de seguridad ciudadana y comandos de defensa integral.
Según Padrino López, el objetivo es garantizar la soberanía y la preparación nacional ante lo que Caracas percibe como una amenaza directa. “Se activarán completamente los Órganos de Dirección para la Defensa Integral (ODDI) en todos los estados, entidades federales y municipios”, indicó el funcionario, señalando que estas estructuras permitirán coordinar esfuerzos entre las fuerzas armadas, instituciones y ciudadanía para respaldar la movilización nacional.
Parte del “Plan Independencia 200”
El despliegue forma parte de una fase avanzada del “Plan Independencia 200”, una estrategia militar lanzada en septiembre de 2024 que busca reforzar la defensa territorial y la capacidad de reacción del país. Desde entonces, el Gobierno ha convocado a jornadas de alistamiento, ejercicios de adiestramiento militar y movilizaciones populares, con el fin de consolidar la llamada “fusión popular-militar-policial”, eje del modelo de defensa nacional promovido por el presidente Nicolás Maduro.
El Ministerio de Defensa destacó que estas acciones responden a la necesidad de proteger la integridad y estabilidad interna frente a lo que considera un cerco geopolítico impulsado por Washington.
Tensión en el Caribe
De acuerdo con un informe del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), la actual operación militar estadounidense en el Caribe es la más grande desde la primera Guerra del Golfo Pérsico (1990-1991). Esta presencia, iniciada en agosto bajo el argumento de combatir el tráfico de drogas, ha generado preocupación en Caracas, que acusa a Washington de intentar desestabilizar al Gobierno venezolano.
El Ejecutivo venezolano sostiene que la estrategia norteamericana busca provocar un “cambio de régimen” y facilitar la imposición de una autoridad “títere” que permita a Estados Unidos apoderarse de los recursos naturales del país, en especial del petróleo.
Pese a las tensiones, las autoridades venezolanas aseguran que la nación se mantiene “alerta y preparada” para cualquier escenario. Padrino López enfatizó que las Fuerzas Armadas están “listas para defender el territorio y garantizar la independencia nacional frente a cualquier agresión externa”.
Con este despliegue, Venezuela reafirma su postura de resistencia frente a la influencia militar de Estados Unidos en la región, intensificando un clima de tensión geopolítica en el Caribe.

