El Quito Fashion Week celebra su primera edición reuniendo a grandes exponentes del diseño nacional e internacional. Entre las figuras más destacadas se encuentra Tristán Ramírez Ruiz de la Prada, hijo de la reconocida diseñadora española Ágatha Ruiz de la Prada y actual CEO de la marca homónima, quien visita Ecuador con el propósito de “agathizar” la capital con su inconfundible sello creativo.
“Ya habíamos estado en Ecuador antes, pero en Guayaquil. Esta vez traemos una colección que refleja completamente nuestro universo: corazones, flores, íconos, arte pop y contemporáneo, todo en una explosión de color. Hemos incluido patrones escultóricos y telas adquiridas recientemente en un viaje a Honduras”, explicó Ramírez durante una entrevista concedida en el evento.
La colección presentada en Quito se distancia de los conceptos minimalistas o puramente teóricos que predominan en la alta costura. “Mientras otros diseñadores se enfocan en lo conceptual, nosotros buscamos transmitir alegría y diversión. La moda debe ser algo con lo que te diviertas”, señaló.
Una herencia familiar convertida en marca global
Tristán creció rodeado de telas, bocetos y el vibrante espíritu de la marca. “Vivíamos encima del estudio de mi madre, pasaba el día entre telas y colores. La filosofía de Ágatha siempre ha estado presente en mi vida, por eso entiendo su estética y su ADN creativo. Somos una empresa profundamente familiar”, comentó.
Esa autenticidad ha sido, según Ramírez, una de las claves del éxito internacional de la firma. Además de su presencia en las pasarelas, Ágatha Ruiz de la Prada ha extendido su universo estético a objetos cotidianos. “No solo hacemos moda. Colaboramos en proyectos muy diversos: cascos de motos, perfumes, muebles y hasta productos gastronómicos. Acabamos de lanzar una línea de chocolates y un aceite de oliva con nuestro sello visual”, detalló.
El objetivo, dice, es “llevar el mundo Ágatha a la vida de las personas”. Así surge el concepto de “agathizar”, que implica incorporar el espíritu colorido y optimista de la marca en todos los aspectos posibles, desde la moda hasta el diseño de interiores o la gastronomía.
“Si no te atreves a usar un vestido de Ágatha porque te parece demasiado llamativo, puedes llevar contigo una libreta, un bolso o cualquier objeto que te alegre el día. Queremos que la marca forme parte de la vida cotidiana de la gente”, añadió.
Colores, autenticidad y una visión sin límites
La creatividad, el humor y el color son los tres pilares que definen tanto a la diseñadora como a su hijo. “Mi madre siempre se viste de colores, salvo en los funerales. Es auténtica en todo momento, su casa y su estilo reflejan su esencia. Yo también me visto de colores, aunque en vacaciones a veces prefiero descansar y pensar en la ropa de forma más práctica”, confesó Tristán.
Antes de despedirse, invitó a conocer la nueva tienda flagship de Ágatha Ruiz de la Prada en Madrid, donde el público puede visitar el taller donde se confeccionan las colecciones que luego desfilan en las pasarelas internacionales.
Con su participación en el Quito Fashion Week, Tristán Ramírez reafirma la expansión del universo de Ágatha Ruiz de la Prada y su capacidad para convertir la moda en una celebración de la alegría, la libertad y la autenticidad.

