Roberto y Gustavo Manrique: dos hermanos que siembran futuro desde el arte y la acción ambiental

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Dos caminos, una misma raíz

Roberto y Gustavo Manrique, hermanos nacidos en Guayaquil con nueve años de diferencia, han hecho de la hermandad un lenguaje silencioso de respeto, admiración y acción por la vida. Aunque sus trayectorias se desarrollan en ámbitos distintos —el arte y la política— ambos comparten una misma brújula: la coherencia, la empatía y el compromiso con el planeta.

Roberto, actor y productor reconocido en América Latina, ha transmitido emociones a través de personajes que exploran la esperanza y la resiliencia. Gustavo, ministro de Ambiente, Agua y Transición Ecológica, ha liderado iniciativas de sostenibilidad y conservación. Pese a la distancia entre sus mundos, su vínculo fraternal se sostiene en el respeto mutuo y una sensibilidad común hacia la naturaleza.


Infancia y primeros lazos

Gustavo recuerda haber sido el menor de la familia hasta el nacimiento de Roberto, a quien define como el preferido de todos. “Nunca hubo rivalidad ni peleas. Éramos un equipo”, comenta. Roberto, por su parte, evoca a su hermano como un modelo a seguir: “Veía a Gustavo como el adolescente popular y deportista que yo quería ser. Era mi referente”.

Esa relación se fortaleció con los años. Cuando Roberto se graduó de la universidad, Gustavo le ofreció espacio en su oficina para su primera agencia de publicidad. Sin embargo, poco después, Roberto decidió abandonar el negocio y emprender un viaje como mochilero por Sudamérica. Para Gustavo, ese momento fue revelador: “Me enseñó que la felicidad no siempre está en lo seguro, sino en perseguir lo que te hace pleno”.


Un ADN común: sensibilidad y compromiso ambiental

Ambos atribuyen su conexión con la naturaleza a la formación familiar. Gustavo descubrió su vocación ambiental desde niño y la consolidó en la Universidad EARTH, en Costa Rica. “Desde pequeño sentía una profunda sensibilidad hacia la naturaleza”, explica.

Roberto reconoce que la influencia de su hermano fue determinante. “No recuerdo haber sido enseñado a esa sensibilidad, pero verla en Gustavo me inspiró a vivir más consciente del entorno”, afirma. Esa conexión se refleja también en su labor artística, donde ha promovido causas sociales y ambientales desde el ámbito cultural.


Admiración mutua y lecciones compartidas

Los hermanos coinciden en que su relación está marcada por la admiración. “Roberto es un ser de luz, su primera capa para decidir cualquier tema es el amor”, dice Gustavo. Mientras que Roberto lo define como “una persona íntegra y generosa, capaz de atender cualquier dificultad con serenidad y coherencia”.

Ambos aseguran que, aunque no se comunican diariamente, su conexión trasciende la distancia. “Podemos pasar semanas sin hablarnos, pero sabemos que estamos presentes. Lo extraño cuando no está”, admite Roberto.


Conversaciones profundas y visiones compartidas

Cuando se reúnen, sus diálogos suelen girar en torno a la geopolítica ambiental, el coaching y la búsqueda de propósito. “Nos gusta proyectar nuestras vidas y reflexionar sobre hacia dónde queremos ir”, comenta Gustavo. Roberto añade que esas conversaciones son fuente de inspiración: “Él me recuerda que la integridad es la base para enfrentar cualquier oscuridad”.

Para Gustavo, la mayor lección que le ha dejado su hermano es la coherencia: “La coherencia es la madre de la felicidad”. Roberto, en cambio, dice haber aprendido de él “que se puede actuar con integridad incluso en los momentos más difíciles”.


Mirada al futuro

Ambos hermanos se proyectan hacia una vejez activa y serena, vinculada a la naturaleza. “Sueño con ser el mejor abuelo, mantener la salud y los recursos para seguir ayudando”, dice Gustavo. Roberto, en cambio, confiesa: “Quiero vivir cerca de la naturaleza y alejarme de las redes sociales. Me distraen del presente”.

Ante la pregunta de qué se dirían si fuera su último encuentro, las respuestas se resumen en gratitud y amor. “Le diría gracias por todo lo que eres para este mundo y para nuestra familia”, expresa Roberto. “Y yo le diría lo mismo”, replica Gustavo. “Él ha sido una inspiración para muchos y una fuente de propósito para quienes lo rodean.”

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