Nadia Mejía, recientemente coronada Miss Universo Ecuador 2025, ha demostrado que su acento anglosajón y su dominio parcial del español no impiden que su esencia ecuatoriana brille. Hija del músico Gerardo Mejía y la exreina Katty Eicher, Nadia creció entre Estados Unidos y Ecuador, conectando con sus raíces a través de visitas familiares y experiencias culturales desde niña.
Raíces y herencia ecuatoriana
Nadia recuerda sus primeras visitas a Ecuador desde los cuatro años, especialmente momentos en Punta Blanca y Ayangue. Aunque reconoce que el español no es su lengua materna, ha practicado durante el último año para acercarse más a su gente y conectar con el país que representa. “Sé que soy ‘gringa’, pero mi historia también está aquí”, afirma.
Una reina con propósito
Más allá de la belleza, Nadia busca inspirar a jóvenes con su proyecto social Soy suficiente, dirigido a niñas en casas de acogida. Comparte que su meta no es solo brillar en un certamen, sino representar la identidad latina y el compromiso social que considera esencial para un reinado moderno.
Familia y apoyo
Nadia destaca la influencia de sus padres: “Si ellos pueden, ¿por qué no yo?”. Su esposo, el actor australiano Sam Webb, la acompaña y apoya, entendiendo la naturaleza internacional de su carrera. Nadia planea residir un 80% del tiempo en Ecuador durante su reinado, manteniendo la conexión con su familia y su matrimonio.
Desafíos y superación personal
Tras enfrentar críticas por su acento y experiencias de anorexia, Nadia enfatiza la resiliencia y la importancia de enfocarse en lo positivo. “Soy suficiente. Soy una trabajadora, soy inteligente y soy linda, porque lo soy en mi corazón”, expresa. Su fe y preparación mental serán claves en su camino hacia Miss Universo.
Proyección internacional
Nadia representa una comunidad que se siente entre dos culturas y busca celebrar sus raíces. Su historia inspira a quienes, como ella, transitan entre identidades y espacios culturales distintos, demostrando que ser ecuatoriana no se mide solo por el idioma, sino por el corazón y el compromiso con el país.

