Un nuevo enfrentamiento político se registró este martes entre el alcalde de Guayaquil, Aquiles Álvarez, y el ministro del Interior, John Reimberg, en medio de la tensión generada por las recientes alertas de posibles artefactos explosivos reportadas en distintos puntos de la ciudad. La disputa, centrada en la credibilidad de las investigaciones oficiales, reaviva el debate sobre la coordinación entre el Gobierno central y el Municipio frente a la crisis de seguridad.
Durante su llegada a una comparecencia pública, Álvarez cuestionó la efectividad de las investigaciones del Ejecutivo, calificándolas como “pura ciencia ficción”, y aseguró que la administración municipal trabaja con “hechos reales”. Sus declaraciones se produjeron tras los operativos desplegados por supuestas amenazas de bomba en la avenida 25 de Julio y en el centro de Guayaquil, ambas finalmente descartadas por la Policía Nacional.
El alcalde centró sus críticas en el proceso judicial contra Iván B., señalado como el principal sospechoso del atentado con explosivos ocurrido en la Bahía de Guayaquil. Según Álvarez, existen inconsistencias que ponen en duda la transparencia de las investigaciones. “Allí está el video, el Porsche y las placas. Entonces, cada vez que hay una bomba, vamos a tener dudas”, expresó el funcionario, subrayando su desconfianza hacia las autoridades nacionales.
Álvarez mencionó que la Fiscalía se abstuvo de formular cargos en contra de Iván B. a pesar de las pruebas presentadas por Segura EP, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Agregó que uno de los elementos más polémicos del caso es la aparición de un vehículo Porsche, registrado a nombre de Industrial Molinera, que habría sido visto en la vivienda donde fue detenido el sospechoso.
El alcalde también aseguró que, tras la detención de Iván B., una mujer y un chofer llegaron en el mismo Porsche hasta el sector de la Trinitaria, ingresando y saliendo en varias ocasiones de la residencia antes de retirarse. “Estos hechos generan dudas razonables que deben aclararse”, afirmó.
Mientras tanto, representantes del sector turístico manifestaron preocupación ante los constantes incidentes relacionados con explosivos. “Este tipo de eventos genera temor e incertidumbre tanto en los residentes como en los visitantes”, indicaron dirigentes del gremio, quienes exhortaron a las autoridades a fortalecer los protocolos de respuesta.
La reacción del ministro del Interior John Reimberg no tardó en llegar. A través de su cuenta oficial en la red X, el funcionario calificó las declaraciones del alcalde como una muestra de “falsedad e irresponsabilidad absoluta”, enfatizando que las dos alertas reportadas durante la mañana fueron descartadas por la Policía.
Reimberg responsabilizó a “los mismos de siempre” de intentar sembrar el caos y generar miedo entre los guayaquileños. Además, criticó duramente al alcalde Álvarez por difundir información sin verificar. “Alcalde, verifique la información antes de hacerla pública. Exija a sus colaboradores que le informen bien antes de que su boca le gane a su cerebro”, escribió el ministro en un tono tajante.
Este nuevo cruce de declaraciones profundiza las tensiones entre el Gobierno y el Municipio de Guayaquil, en medio de una escalada de alertas de seguridad y percepción de inseguridad ciudadana que mantiene en alerta a la población.

