Un grupo de investigadores de la Universidad de Harvard y del Centro de Investigación de Drogas y Derechos Humanos ha pedido oficialmente que la hoja de coca sea retirada de la lista internacional de drogas peligrosas. La propuesta se basa en un estudio publicado en la revista Science, el cual concluye que la hoja de coca es un “estimulante suave y no adictivo”, muy diferente a su derivado químico, la cocaína.
El informe subraya la necesidad de establecer una distinción clara entre la hoja natural y los narcóticos procesados, pues sus propiedades, usos y efectos son completamente distintos. Según los investigadores, mantener ambas sustancias bajo la misma clasificación ha generado décadas de políticas erróneas y estigmatización hacia comunidades indígenas que han utilizado la planta con fines tradicionales y culturales.
“Esta es una oportunidad excepcional para realinear la política global de drogas con la evidencia científica y los derechos de los pueblos indígenas”, señala el documento publicado en Science.
La hoja de coca tiene un papel histórico y simbólico dentro de las culturas andina y amazónica, donde se emplea en ceremonias, rituales y actividades cotidianas desde tiempos precolombinos. Su masticado, conocido como “acullico” o “coqueo”, ayuda a reducir el hambre, combatir la fatiga y adaptarse a las alturas, sin provocar adicción.
El respaldo académico de una institución como Harvard ha generado gran expectativa, especialmente porque la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) confirmó el pasado 18 de agosto que la hoja de coca será reevaluada. Esta revisión se llevará a cabo durante la 48ª reunión del Comité de Expertos en Farmacodependencia (ECDD) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), programada del 20 al 22 de octubre.
Actualmente, la hoja de coca se encuentra clasificada en la Lista I de la ONU, junto a sustancias como la cocaína, la heroína y el fentanilo. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, esta categorización no refleja su verdadero impacto ni su nivel de riesgo.
De aprobarse la reclasificación, la hoja de coca podría pasar a una lista menos restrictiva, lo que abriría la puerta a nuevas políticas de desarrollo sostenible, investigación científica y reconocimiento cultural.
El Comité de Expertos de la OMS enviará sus recomendaciones a la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas, que podría someter la propuesta a votación en su próxima sesión, prevista para marzo de 2026.
Bolivia ha sido uno de los países que más ha promovido esta causa. En su territorio, la hoja de coca es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial, y cada 11 de enero se celebra el Día Nacional del Acullico, en defensa de su uso tradicional y su significado ancestral.
Si la comunidad internacional acepta los argumentos científicos y culturales, este paso marcaría un cambio histórico en la política global de drogas, reconociendo el valor milenario de una planta que durante décadas fue injustamente criminalizada.

