En Ecuador, la edad legal para acceder a la jubilación por vejez es a partir de los 65 años, momento en que una persona es considerada adulto mayor de acuerdo con la legislación vigente. Sin embargo, para poder acogerse a este beneficio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), no basta con haber cumplido la edad mínima: también es necesario haber acumulado una determinada cantidad de aportes mensuales al sistema.
Según el IESS, un afiliado debe haber registrado al menos 180 aportes, equivalentes a 15 años de contribuciones, para tener derecho a la jubilación ordinaria por vejez. Este es uno de los requisitos esenciales para que el sistema de seguridad social otorgue una pensión vitalicia al afiliado.
¿Qué pasa si no se alcanzan los aportes requeridos?
En caso de que el afiliado haya llegado a los 65 años pero no haya completado los 180 aportes, no podrá acceder de inmediato a la jubilación ordinaria. Sin embargo, existe la posibilidad de seguir cotizando de forma voluntaria hasta completar el tiempo necesario o bien aplicar a otras formas de jubilación que puedan ajustarse a su historial de aportes y edad.
Una alternativa, por ejemplo, es la jubilación proporcional, que permite retirarse con un menor número de aportes y edad más avanzada, aunque con un monto de pensión reducido.
Otras condiciones para la jubilación por vejez
Además de la edad y el número de aportes, el IESS considera otros factores para calcular el monto de la pensión: los últimos cinco años de aportes y el sueldo promedio, lo que significa que un mejor historial de cotización puede traducirse en una pensión más alta.
Es importante señalar que quienes hayan tenido lagunas de aportación o interrupciones laborales pueden recuperar sus derechos si retoman las contribuciones y completan el número requerido.
Adulto mayor en Ecuador: beneficios adicionales
La ley ecuatoriana reconoce como adulto mayor a toda persona que ha alcanzado los 65 años, lo que le otorga no solo acceso a la jubilación, sino también a una serie de beneficios como descuentos en servicios básicos, transporte, impuestos y atención preferente en entidades públicas y privadas.
Por ello, cumplir con los requisitos para la jubilación no solo permite asegurar una pensión mensual, sino también ejercer plenamente los derechos que protege la Ley del Anciano.

