El juicio contra un médico alemán acusado de asesinar a 15 pacientes con inyecciones letales ha comenzado, generando conmoción en la opinión pública europea. El profesional, apodado por los medios como el «Doctor Muerte», enfrenta además una investigación paralela por su presunta vinculación con cerca de 100 fallecimientos adicionales en distintos centros hospitalarios.
La Fiscalía sostiene que el médico administró intencionalmente sustancias tóxicas a pacientes vulnerables, provocándoles una muerte prematura. Los casos juzgados ocurrieron entre 2021 y 2023 en clínicas del sur de Alemania, donde el acusado ejercía funciones como anestesiólogo.
“Los pacientes no murieron por causas naturales, sino como resultado directo de la intervención médica deliberada”, señaló uno de los fiscales durante la audiencia inicial.
Inyecciones letales como patrón de conducta
Según los peritajes forenses, el acusado utilizó dosis no autorizadas de sedantes potentes y analgésicos para inducir un paro respiratorio en los pacientes, muchos de ellos de edad avanzada y en estado crítico. Aunque varios de los fallecimientos se reportaron inicialmente como naturales, las autopsias posteriores revelaron concentraciones anómalas de medicamentos en sus organismos.
La investigación fue abierta tras sospechas levantadas por el personal del hospital, quienes notaron un patrón inusual de muertes durante los turnos del médico. Una revisión interna detectó discrepancias en los registros médicos y en el almacenamiento de fármacos, lo que motivó a las autoridades a profundizar en los casos.
El presunto asesino permanece en prisión preventiva desde finales de 2023. Durante su interrogatorio, ha negado sistemáticamente haber actuado con intención homicida, y su defensa argumenta que buscaba aliviar el sufrimiento de pacientes terminales. Sin embargo, la Fiscalía insiste en que no existían protocolos ni autorizaciones para aplicar cuidados paliativos en las circunstancias descritas.
Un juicio de alto perfil con posibles repercusiones legales
Este caso ha generado debate en Alemania sobre los protocolos médicos, la ética profesional y el control de medicamentos en unidades de cuidados intensivos. El tribunal deberá decidir no solo si hubo asesinato premeditado, sino si se violaron sistemáticamente normas hospitalarias y deontológicas.
El juicio podría extenderse durante varios meses debido a la complejidad de los expedientes y a la cantidad de pruebas presentadas. Además, las autoridades trabajan en la exhumación de cuerpos de otros pacientes fallecidos durante el mismo periodo, ante la posibilidad de que existan más víctimas.
“Estamos ante una de las investigaciones médicas más extensas de los últimos años en Alemania”, indicó una fuente judicial.

