La OTAN acuerda aumentar el gasto en defensa al 5 % del PIB para 2035: un giro estratégico ante nuevas amenazas

INTERNACIONAL

Los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han llegado a un acuerdo histórico para elevar su gasto en defensa hasta el 5 % del Producto Interno Bruto (PIB) para el año 2035. Esta decisión, que representa un cambio significativo en la política de seguridad del bloque, responde al actual contexto internacional, marcado por conflictos prolongados, amenazas cibernéticas y tensiones geopolíticas en aumento.

Actualmente, solo una fracción de los 32 países aliados alcanza el objetivo anterior del 2 % del PIB establecido en 2014. La nueva meta obligará a multiplicar las capacidades de producción militar, aumentar la cadencia de fabricación de armamento y elevar las adquisiciones estratégicas para fortalecer la disuasión colectiva de la OTAN.

«Necesitamos estar preparados para enfrentar un entorno global cada vez más volátil», aseguró un portavoz del organismo tras la cumbre.

🔍 De la disuasión a la preparación activa

Este aumento presupuestario forma parte de una visión a largo plazo que busca reforzar la defensa común, sobre todo frente a países como Rusia y China, que han incrementado su inversión militar en los últimos años. La medida también contempla la modernización de equipos, el desarrollo de nuevas tecnologías defensivas, y el fortalecimiento de las cadenas de suministro de la industria armamentista.

Los miembros de la OTAN deberán presentar hojas de ruta individuales que detallen cómo alcanzarán el nuevo objetivo del 5 %. Este proceso requerirá ajustes fiscales, nuevas alianzas con el sector privado y una revisión de prioridades estratégicas nacionales.

🛡️ Contexto geopolítico desafiante

La decisión se toma en un momento en que la guerra en Ucrania continúa sin una solución clara, y con amenazas híbridas como los ataques cibernéticos y la desinformación ganando protagonismo. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha insistido en que el incremento del gasto no busca una carrera armamentista, sino asegurar una capacidad de respuesta sólida y coordinada.

La medida también busca garantizar que Europa asuma una mayor responsabilidad en su propia defensa, reduciendo su dependencia histórica de Estados Unidos, especialmente ante escenarios en los que el liderazgo político en Washington podría variar.

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