Rusia y Corea del Norte lanzan producción masiva de drones suicida y envían miles de trabajadores a territorio ruso

INTERNACIONAL

Rusia y Corea del Norte han intensificado su cooperación militar mediante la fabricación masiva de drones kamikaze y el despliegue de miles de trabajadores norcoreanos en territorio ruso. Según informes internacionales, se estima que al menos 25.000 ciudadanos norcoreanos, entre técnicos, ingenieros y personal de apoyo, han sido trasladados a regiones estratégicas de Rusia para colaborar en labores de construcción, desminado y producción armamentística.

Este movimiento ocurre en el marco del tratado de defensa mutua que ambas naciones firmaron recientemente, lo que ha despertado preocupación en la comunidad internacional por el posible fortalecimiento de las capacidades bélicas de Corea del Norte y el apoyo logístico que recibe Rusia en su guerra contra Ucrania.

La prensa surcoreana y diversas fuentes de inteligencia occidental indican que Pyongyang ha iniciado la producción en serie de drones suicidas, también conocidos como drones kamikaze. Estos dispositivos, inspirados en modelos como el «Lancet» y el «Harop», han sido sometidos a pruebas exitosas durante el primer semestre de 2024, lo que motivó al líder norcoreano Kim Jong-un a ordenar su fabricación a gran escala.

La presencia de trabajadores norcoreanos en zonas como la región de Kursk, una de las más afectadas por el conflicto en Ucrania, responde a la necesidad de mano de obra para mantener las operaciones militares y reconstruir infraestructura crítica. Este tipo de colaboración podría estar violando sanciones impuestas por la ONU, lo cual ha sido denunciado por Estados Unidos, Corea del Sur y Japón.

Expertos advierten que esta alianza no solo potencia el poder militar de ambos países, sino que también facilita el acceso de Corea del Norte a tecnologías de guerra modernas, como sistemas de navegación por satélite y herramientas de guerra electrónica. A su vez, Rusia se beneficiaría con un suministro estable de drones para sus operaciones ofensivas en Ucrania, reduciendo su dependencia de otros países.

Las autoridades surcoreanas han manifestado su inquietud por el intercambio tecnológico y la posible transferencia de conocimientos militares que podrían emplearse en la península coreana. A pesar del hermetismo oficial de Moscú y Pyongyang, los analistas coinciden en que este acercamiento representa uno de los pactos militares más significativos entre ambas naciones en décadas recientes.

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