¿Cómo identificar a grupos religiosos en espacios públicos? Iglesias evangélicas explican sus protocolos

SEGURIDAD

En medio de un clima de creciente inseguridad en varias ciudades del país, especialmente en Guayaquil, una reciente alerta ciudadana encendió las alarmas. La semana pasada, usuarios en redes sociales reportaron la presencia de personas que, bajo la premisa de ofrecer oraciones en lugares públicos, generaban sospechas de posibles actos delictivos, incluso mencionando casos de escopolamina.

Frente a esta preocupación, representantes de comunidades evangélicas aclararon que existen pautas claras para identificar a los grupos que realmente pertenecen a iglesias reconocidas. Líderes de congregaciones cristianas señalan que sus miembros suelen portar credenciales, vestimenta distintiva y, en ocasiones, acompañamiento de supervisores durante sus actividades de predicación o evangelización.

Doménica Mañay y Christian Arana, dos misioneros que fueron falsamente señalados en una de estas publicaciones virales, aseguraron que nunca imaginaron que su labor espiritual podría ser malinterpretada de forma tan alarmante. “Solo queremos compartir un mensaje de esperanza”, indicó Mañay, mientras que Arana recalcó que en ningún momento se acercaron a las personas de manera invasiva ni con intenciones ocultas.

Las iglesias evangélicas más grandes del país han reforzado sus protocolos ante la creciente preocupación de la ciudadanía. Estos incluyen la identificación previa del sector que se va a visitar, portar carnés oficiales y no operar de forma individual. Además, muchas congregaciones registran su actividad evangelizadora ante las autoridades locales para evitar malentendidos.

Ante los rumores difundidos en redes, el Ministerio del Interior y la Policía Nacional recomendaron a los ciudadanos no tomar justicia por mano propia ni viralizar información sin verificación. En su lugar, se sugiere alertar al 911 en caso de sospechas o situaciones anómalas.

La polarización que generan estos casos pone en evidencia la necesidad de fortalecer el trabajo comunitario y la comunicación entre organizaciones religiosas, autoridades y ciudadanía. “Pedimos comprensión. No todos los que se acercan con una Biblia en mano representan una amenaza”, expresó uno de los pastores de una iglesia del sur de Guayaquil.

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