Quito, Ecuador – Una profunda fisura se ha abierto en el bloque de Pachakutik dentro de la Asamblea Nacional, evidenciando una creciente distancia entre seis de sus legisladores y las directrices de la cúpula del movimiento indígena. En apenas el primer mes de gestión del nuevo parlamento, estos seis asambleístas han optado por votar de la mano con el Gobierno, generando un quiebre significativo que podría tener serias repercusiones políticas.
El punto de inflexión fue la votación de la ley urgente del Ejecutivo denominada “de solidaridad nacional”. Este controversial proyecto, impulsado directamente por el Gobierno de Daniel Noboa, incluye entre sus puntos más destacados el indulto diferido a militares y policías que enfrenten procesos judiciales por su accionar en la lucha contra el crimen organizado durante el conflicto armado interno. Es precisamente este tema, junto con otras disposiciones de la ley, lo que ha generado una fuerte oposición por parte de la dirigencia de Pachakutik y de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie).
El legislador de Pastaza, José Nango, fue uno de los seis asambleístas que votaron a favor de la polémica ley. Nango, junto con sus compañeros de movimiento Edmundo Cerda, Cecilia Baltazar, Segundo Choro, José Nantipia y Carmen Tiupul, ha manifestado que seguirá votando «de acuerdo con su conciencia y no necesariamente como lo dispone la coordinación nacional del movimiento». Esta declaración es un abierto desafío a la disciplina partidaria y a la línea política que ha intentado mantener la cúpula de Pachakutik.
La votación ha expuesto las divisiones internas. De los nueve legisladores del bloque Pachakutik, solo dos votaron en contra de la ley: Álex Toapanta y Mariana Yumbay, quienes se mantuvieron firmes a la postura del movimiento. Por su parte, Diana Farinango estuvo ausente al momento de consignar el voto, lo que también puede ser interpretado como una forma de evitar posicionarse o de no contrariar a ninguna de las facciones.
Este distanciamiento de un sector de asambleístas de Pachakutik del eje central del movimiento es un fenómeno que ha sido observado en legislaturas anteriores, pero que ahora cobra especial relevancia. La Ley de Solidaridad Nacional, que el líder indígena Leonidas Iza calificó de «dolorosa» y advirtió que podría criminalizar la protesta, representa una prueba de fuego para la cohesión de Pachakutik.
Las implicaciones de esta votación son múltiples. Por un lado, otorga al Gobierno de Daniel Noboa una victoria legislativa importante, demostrando su capacidad para construir consensos, incluso con sectores que, en teoría, son de oposición. Por otro lado, Pachakutik enfrenta el desafío de cómo manejar esta insubordinación interna, que podría llevar a sanciones partidarias e incluso a la separación de estos asambleístas, tal como se había advertido previamente. El futuro de Pachakutik como fuerza política unida y como representante del movimiento indígena se pone en juego con este cisma.
