El asambleísta Sergio Peña vivió un duro giro político al ser expulsado de la bancada de la Revolución Ciudadana (RC) el pasado 29 de mayo, luego de apoyar el informe del primer debate sobre la ley urgente de economías criminales, pese a que su bloque le ordenó abstenerse. Para la sesión plenaria del 30 de mayo, Peña ya había sido reubicado de su antigua curul junto a Mireya Pazmiño, ahora se sentó junto a Mónica Salazar, quien también se había distanciado de la RC.
Peña forma parte de la Comisión de Desarrollo Económico y fue uno de los pocos en su bloque que respaldó el informe, lo que generó una ruptura con sus compañeros de bancada, quienes lo calificaron de “traidor”. Sin embargo, Peña no se quedó callado y respondió llamándolos “manzanas podridas” que intentan imponer su voluntad y no permiten el debate ni la diversidad de opiniones.
En una entrevista exclusiva, Peña relató cómo llegó a formar parte de la Revolución Ciudadana, aclarando que nunca fue militante y que su ingreso se dio por invitación de Andrés Arauz. Explicó que, aunque no es “correísta”, compartía la visión de país que el movimiento proponía inicialmente. “La idea era trabajar para cambiar lo que está mal, siempre con una postura crítica y propositiva, incluso en gobiernos anteriores como el de Lasso”, señaló.
Respecto a su relación con la alianza RETO, Peña comentó que no tiene vínculos con ese grupo, y que fue invitado exclusivamente por la RC. También habló sobre su interacción con Luisa González, quien lo cuestionó por su voto favorable en la Comisión, afirmando que esperaba consensos y no imposiciones individuales. “Me dijeron que tenía que alinearme y votar de cierta manera, pero no hubo diálogo ni consideración a mis aportes, que fueron integrados al proyecto”, explicó.
Entre los cambios que Peña defendió está la prisión preventiva como medida excepcional y no general, así como limitar detenciones arbitrarias, garantizando que solo jueces anticorrupción puedan autorizarlas, evitando la creación de nuevos tribunales. “Queremos evitar abusos y que el proyecto sea técnico, pues el Estado es lo que permanece más allá de los gobiernos”, enfatizó.
Peña reveló que el día que fue nominado para el Consejo de Administración Legislativa (CAL) por la bancada ADN, fue sorprendido por la falta de apoyo dentro de la RC. Según contó, la diputada Viviana Veloz le dijo: “Si no voy yo, no va nadie”, lo que dejó claro el control de un grupo reducido sobre las decisiones de la bancada. Peña, respetando la posición, se abstuvo de votar por sí mismo.
Denunció que en la RC solo tres o cuatro personas toman las decisiones, dejando fuera a los demás asambleístas. Ante esto, Peña anunció que seguirá su trabajo como asambleísta independiente, defendiendo sus propuestas y el bienestar de los ciudadanos. Aunque está abierto a dialogar y apoyar proyectos del Gobierno, su respaldo no será incondicional.
“Si los aportes en economía son considerados, apoyaré la ley; de lo contrario, no daré un voto ciego”, concluyó.
