Joven de 23 años es asesinada a tiros en Flor de Bastión, Guayaquil: su familia denuncia falta de ayuda

SEGURIDAD

Morelia Yelena Baque, una joven de 23 años, perdió la vida tras un ataque armado ocurrido el domingo 25 de mayo en el sector de Flor de Bastión, ubicado en el noroeste de Guayaquil. Su familia aún no puede asimilar la tragedia y lamenta profundamente las circunstancias que llevaron a su muerte.

Según testigos y allegados que hablaron con la Policía, Morelia había comenzado a vivir en la calle debido a problemas relacionados con el consumo de drogas. Pese a su difícil situación, visitaba ocasionalmente su hogar, donde su familia esperaba que lograra superar esta etapa complicada.

La mañana del domingo, Morelia salió de casa como de costumbre. Horas después, consumidores de drogas que la conocían llegaron a informar a su madre que la joven había sido víctima de un ataque a tiros. En medio de este episodio violento, una imagen desgarradora quedó grabada en la memoria de quienes presenciaron los hechos: la joven intentando levantar la mano para pedir ayuda antes de caer herida.

La familia expresa su tristeza y señala que, a pesar de su lucha por buscar apoyo para Morelia, las circunstancias la llevaron a la calle, donde estuvo expuesta a peligros constantes. “Mi hija estaba levantando la mano para pedir ayuda”, dijeron sus allegados, reflejando la desesperación y el abandono que sintió la joven.

Este asesinato se suma a la preocupante cifra de violencia que afecta a Guayaquil, donde los sectores vulnerables, especialmente jóvenes con adicciones, enfrentan altos riesgos. Según estadísticas policiales, el índice de homicidios en la ciudad ha tenido un aumento preocupante en el último año, con sectores como Flor de Bastión siendo escenarios frecuentes de crímenes violentos.

La historia de Morelia pone de manifiesto la necesidad urgente de políticas públicas efectivas para la atención y rehabilitación de personas con problemas de adicción, así como la implementación de medidas de seguridad en zonas críticas. Las autoridades locales han reiterado su compromiso para fortalecer la seguridad en los barrios afectados y ofrecer apoyo social a quienes lo necesitan.

Mientras tanto, la familia de Morelia clama justicia y pide a la comunidad y al Estado que no se repitan tragedias similares. Este caso vuelve a encender la alarma sobre la crisis social que enfrenta Guayaquil y la importancia de un trabajo conjunto para proteger a los jóvenes en situación vulnerable.

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