Corea del Norte califica de “peligrosa” la “Cúpula Dorada” de Trump y advierte sobre una nueva carrera armamentista

INTERNACIONAL

Corea del Norte ha lanzado duras críticas contra el proyecto de defensa antimisiles impulsado por Donald Trump, conocido como la “Cúpula Dorada”. Según el régimen de Pyongyang, este sistema representa una provocación directa y una amenaza real para la seguridad internacional, con el potencial de detonar una carrera armamentista nuclear y espacial sin precedentes.

El sistema, inspirado en la tecnología de la “Cúpula de Hierro” israelí pero con alcance global, contempla una red de satélites, sensores y armas espaciales diseñadas para interceptar misiles desde el espacio exterior. El ambicioso plan, que podría estar operativo en 2029, está presupuestado en más de 500 mil millones de dólares.

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano se denunció que esta estrategia de defensa es parte de un intento por reforzar la hegemonía militar de Estados Unidos. También acusaron a Washington de desestabilizar el equilibrio global y de empujar al mundo hacia una nueva era de confrontación nuclear.

En paralelo, Corea del Norte ha prometido reforzar sus capacidades militares como respuesta directa. A través del Instituto para el Desarme y la Paz, dependiente del gobierno, se declaró que el país fortalecerá “sin límites” su capacidad de disuasión nuclear frente al avance de lo que califican como fuerzas hostiles lideradas por EE. UU.

Pyongyang también condenó la cooperación trilateral entre EE. UU., Japón y Corea del Sur, centrada en defensa regional y vigilancia espacial, como un claro intento de consolidar el dominio estadounidense en Asia-Pacífico.

El rechazo de Corea del Norte se suma al de otros actores internacionales. Tanto Rusia como China han expresado preocupación por el desarrollo del sistema, advirtiendo que podría violar tratados internacionales sobre el uso pacífico del espacio y romper con la estabilidad estratégica global construida en décadas anteriores.

La creciente tensión reaviva el debate sobre la militarización del espacio y subraya el riesgo de que se inicie una nueva carrera armamentista, no solo entre potencias nucleares tradicionales, sino también en el ámbito orbital.

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