A través del Decreto Ejecutivo N.º 592, el presidente de la República, Daniel Noboa, encomendó temporalmente la conducción del Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca a Luis Alberto Jaramillo, quien actualmente se desempeña como ministro de Economía y Finanzas.
La decisión se oficializó este jueves mediante la publicación del decreto, en el que también se agradece la labor de Carlos Alberto Zaldumbide, quien ocupaba ese cargo desde el 13 de febrero de 2025. La Presidencia destacó el servicio prestado por Zaldumbide durante su breve periodo al frente de esta estratégica cartera de Estado, aunque no se han ofrecido detalles sobre los motivos de su salida.
Luis Alberto Jaramillo, quien también asumió el Ministerio de Economía en esa misma fecha, ahora sumará a sus responsabilidades la gestión de uno de los sectores clave para el desarrollo económico del país. El Ministerio de Producción maneja áreas fundamentales como la atracción de inversión extranjera, la promoción de exportaciones no tradicionales, el comercio exterior y la política industrial.
El nombramiento de Jaramillo se da en un contexto de desafíos económicos importantes para el país, marcado por la necesidad de impulsar el crecimiento, atraer capitales internacionales y fortalecer la competitividad de los sectores productivos.
“El gobierno busca consolidar una política económica integrada que responda con eficiencia y rapidez a las necesidades del país”, señalaron fuentes cercanas al Ejecutivo, destacando que esta decisión obedece a un enfoque de gestión articulada entre economía y producción.
Analistas señalan que esta doble función podría ser transitoria, mientras el Ejecutivo define una nueva figura titular para la cartera productiva, o bien como parte de una estrategia para unificar criterios en la política económica nacional.
Luis Alberto Jaramillo, economista con amplia experiencia en el sector público y privado, ahora tiene la misión de coordinar acciones clave entre finanzas públicas e impulso productivo, especialmente en un año que será decisivo para la recuperación económica del Ecuador.
