Hombre sentenciado a 10 años por tentativa de femicidio en Cuenca: un caso de violencia de género

SEGURIDAD

El Tribunal Penal de Azuay dictó una sentencia de 10 años de prisión para Esteban Andrés I., quien fue condenado por la tentativa de femicidio contra su pareja, una mujer de 28 años. Además de la pena privativa de libertad, el tribunal ordenó que el agresor pague una reparación económica de $4.000 a la víctima, como parte de las medidas compensatorias por los daños causados. La decisión fue tomada con base en las pruebas presentadas por la Fiscalía, que demostraron la gravedad del hecho ocurrido en marzo de 2024.

El ataque y la intervención policial

El 17 de marzo de 2024, un llamado al ECU-911 alertó a las autoridades sobre un posible hecho de violencia en una vivienda de Cuenca. Al llegar al lugar, los agentes de la Policía fueron recibidos por Esteban Andrés I., quien les indicó que su pareja había sufrido heridas. Sin embargo, los oficiales encontraron un cuchillo con manchas de sangre en el suelo y a la víctima en estado grave, acostada en una cama. La joven, antes de ser trasladada a un centro médico, relató que su conviviente la había apuñalado en la espalda, situación que requirió cirugía inmediata.

El agresor fue detenido en el lugar, ya que se encontraba vestido con una camiseta blanca también manchada de sangre, lo que respaldó la versión de la víctima. Durante la audiencia, el fiscal de la Unidad Especializada en Violencia de Género 2 presentó las pruebas que corroboraron la gravedad de la herida sufrida por la mujer, la cual puso en riesgo su vida. La joven sufrió daños importantes en su espalda y fue sometida a una intervención quirúrgica.

Un círculo de violencia confirmado

Una perita en psicología que intervino en el caso explicó que la víctima había vivido un largo ciclo de violencia, tanto física como psicológica, a manos de Esteban Andrés I. La experta señaló que la mujer había sido sometida a agresiones, control extremo y celos constantes por parte de su agresor. También diagnosticó que la víctima presentaba trastornos de ansiedad y depresión, secuelas de la violencia sufrida a lo largo de la relación.

El análisis de ADN realizado en el cuchillo encontrado en la escena del crimen confirmó que el arma tenía rastros genéticos tanto del agresor como de la víctima, lo que reforzó la evidencia en su contra.

La defensa y el testimonio anticipado de la víctima

Durante el proceso judicial, la defensa de Esteban Andrés I. intentó argumentar que la víctima había sido la primera en tomar el cuchillo durante un forcejeo, lo que habría causado las heridas en ambos. Sin embargo, el Tribunal desestimó esta versión, pues consideró más creíbles las declaraciones iniciales de la víctima ante la Policía y los peritos. La mujer, en sus primeras versiones, había señalado claramente que fue el acusado quien le causó la herida, lo que fue corroborado por las pruebas forenses.

Según la Fiscalía, el testimonio anticipado de la víctima también mostró que intentó proteger a su agresor, lo cual es una conducta común entre las personas que sufren violencia de género. La psicóloga del caso explicó que este tipo de reacciones es frecuente en víctimas de abuso, que por miedo o manipulación, intentan minimizar la responsabilidad del agresor.

El marco legal y la condena

El femicidio está tipificado en el Código Orgánico Integral Penal (COIP) de Ecuador, donde se establece que el asesinato de una mujer en el contexto de violencia de género se sanciona con penas que oscilan entre 22 y 26 años de prisión. En los casos de tentativa de femicidio, el artículo 39 del COIP establece que la sanción será de entre uno y dos tercios de la pena original, por lo que la condena impuesta a Esteban Andrés I. se ajusta a este marco legal.

El caso subraya la importancia de continuar luchando contra la violencia de género en Ecuador, un problema que afecta a miles de mujeres cada año. La sentencia también sirve como un recordatorio de la gravedad de estos delitos y de la necesidad de garantizar que los agresores reciban castigos proporcionales a sus crímenes, mientras se ofrecen medidas de apoyo y protección a las víctimas.

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