El senador republicano Marco Rubio, uno de los principales aliados de Donald Trump, ha sugerido que sería “adecuado” considerar la posibilidad de designar a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas. Esta declaración surge en un contexto donde el crimen organizado y la violencia en México continúan siendo temas clave en la política exterior de Estados Unidos.
Rubio, quien fue nominado por Trump para ocupar el cargo de secretario de Estado en su próxima administración, aseguró que esta medida podría ser una respuesta efectiva a las amenazas planteadas por los carteles de drogas, que operan no solo en México sino también en territorio estadounidense. Durante una entrevista, el senador explicó que los carteles no solo se dedican al tráfico de narcóticos, sino que también están involucrados en actividades que ponen en peligro la seguridad nacional de EE.UU., como el lavado de dinero, la trata de personas y el terrorismo.
“Los carteles están actuando de manera tan violenta y organizada que algunos de sus métodos pueden ser considerados como terrorismo”, comentó Rubio. Según él, etiquetar a los carteles como organizaciones terroristas permitiría al gobierno de Estados Unidos utilizar una mayor gama de herramientas legales para combatirlos. Estas herramientas incluirían sanciones más estrictas, la congelación de activos y la posibilidad de cooperar más estrechamente con las fuerzas de seguridad de otros países en la región.
El concepto de tratar a los carteles mexicanos como terroristas no es nuevo. Algunos expertos en seguridad y políticos han sugerido previamente que los carteles de drogas, debido a su modus operandi violento y su influencia internacional, deberían ser clasificados bajo esta categoría. Sin embargo, esta propuesta podría tener implicaciones diplomáticas significativas. La relación entre Estados Unidos y México, que ya es tensa debido a la inmigración y el comercio, podría complicarse aún más si Washington decide tomar esta medida.
En la actualidad, los carteles de drogas como el Cártel de Sinaloa, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otros grupos criminales han causado miles de muertes en México, además de que sus actividades han llegado a afectar seriamente la seguridad en varios estados de EE.UU. Solo en 2020, se estimó que más de 90,000 personas perdieron la vida debido a la violencia relacionada con los carteles. Los carteles no solo se dedican al tráfico de drogas, sino que también están involucrados en una variedad de delitos como la extorsión, el secuestro y la producción ilegal de armas.
La propuesta de Rubio llega en un momento en que la violencia generada por estos grupos ha alcanzado niveles alarmantes, especialmente con la presencia creciente de carteles más poderosos y sofisticados. A lo largo de los años, las autoridades mexicanas y estadounidenses han intensificado esfuerzos para frenar la expansión de estas organizaciones, pero los resultados siguen siendo limitados.
En cuanto a las implicaciones legales de declarar a los carteles como grupos terroristas, algunos críticos de la propuesta señalan que esta medida podría hacer que las relaciones entre ambos países se vean afectadas, especialmente en cuanto a la cooperación en el combate al crimen organizado. Algunos analistas sugieren que esta clasificación podría generar resistencia por parte del gobierno mexicano, que prefiere abordar la lucha contra el narcotráfico dentro de un marco bilateral de colaboración.
Sin embargo, otros sostienen que etiquetar a los carteles como organizaciones terroristas podría otorgar a los Estados Unidos mayores recursos y autoridad para atacar a los líderes de estos grupos y sus redes. Esta acción también podría facilitar la detención de narcotraficantes internacionales y reducir el flujo de drogas hacia los EE.UU.

