En la madrugada del lunes 23 de diciembre de 2024, la Fiscalía, con el respaldo de la Policía Nacional, llevó a cabo un allanamiento en la Base Aérea de Taura, ubicada en Naranjal, Guayas, como parte de las investigaciones en torno a la desaparición de cuatro menores de edad en el sur de Guayaquil. Esta acción judicial se enmarca dentro de una serie de indagaciones sobre el paradero de los jóvenes, quienes fueron detenidos por una patrulla militar el pasado 8 de diciembre.
El comandante general de la Policía Nacional, Víctor Hugo Zárate, expresó su compromiso con la investigación mediante un mensaje en redes sociales. En su declaración, Zárate destacó que la Policía ha brindado apoyo total en las diligencias de allanamiento y continúa colaborando en la búsqueda de los menores desaparecidos. «La institución policial acompañó la diligencia de allanamiento dispuesta por la Fiscalía y sigue desplegando sus unidades especializadas en la investigación», señaló el comandante. Además, reafirmó el compromiso de la Policía para esclarecer el caso de manera eficiente y transparente.
A pesar de la diligencia, la Fiscalía aún no ha proporcionado detalles específicos sobre el allanamiento realizado en la base militar. No obstante, el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, ofreció una versión preliminar de los hechos a través de una entrevista en Radio City. Según su relato, la patrulla militar, compuesta por 16 efectivos, regresaba de una misión en la que proporcionaba custodia a un camión de la Aduana, cuando se percataron de un presunto robo en el área sur de Guayaquil.
Loffredo detalló que los militares procedieron a la detención de tres personas, mientras que una cuarta fue entregada por ciudadanos que presenciaron los hechos. «Lamentablemente, esta es la manera en que aprehenden a los cuatro menores», explicó el ministro, quien también indicó que tras la captura de los jóvenes, no se entregaron de inmediato a la Policía, lo que generó inquietudes sobre los acontecimientos posteriores. Según el relato del ministro, lo sucedido después de la detención de los menores es aún incierto, pero se infiere que los jóvenes fueron liberados por los militares en lugar de ser entregados a las autoridades competentes.
Loffredo también advirtió sobre la posibilidad de que grupos criminales hayan aprovechado la liberación de los menores para llevárselos, lo que ha incrementado la preocupación de los familiares y la comunidad. Los cuatro menores, cuyas edades oscilan entre los 11 y 15 años, desaparecieron en circunstancias confusas que aún no han sido completamente esclarecidas.
El relato cronológico presentado por Loffredo indica que los eventos comenzaron alrededor de las 21:00 horas del 8 de diciembre, cuando los militares fueron alertados por ciudadanos sobre un robo cerca de un centro comercial en el sur de Guayaquil. Tras realizar la detención de los tres primeros sospechosos, un cuarto detenido fue entregado por la propia comunidad. Los militares, que viajaban en dos camionetas, inicialmente tenían la intención de trasladar a los detenidos a una unidad policial cercana, pero durante el trayecto decidieron liberarlos en la parroquia de Taura, ubicada a unos 15 kilómetros de la base militar.
El caso de los menores desaparecidos ha desatado una gran preocupación en la comunidad de Guayaquil y ha generado fuertes críticas hacia los procedimientos seguidos por las autoridades militares. Las familias de los jóvenes continúan clamando por respuestas claras y el esclarecimiento de los hechos que llevaron a la desaparición de los menores. Mientras tanto, la Fiscalía y la Policía siguen trabajando en la investigación para determinar qué ocurrió realmente durante esa noche fatídica y para dar con el paradero de los chicos.
