La venta de pavo y chancho en Guayaquil alcanzó su punto máximo en la víspera de Navidad, luego de que los racionamientos eléctricos dificultaran las compras anticipadas. Con el fin de los apagones, los guayaquileños abarrotaron supermercados y locales tradicionales para adquirir los ingredientes esenciales de sus cenas navideñas.
Felipe Barzola, residente del norte de la ciudad, comentó que compró un pavo por $40 en un supermercado y planeaba llevarlo a hornear en una panadería. “No había comprado antes porque no se podía tener congelado con esto de los apagones”, explicó.
Reservas y ventas de última hora
Locales tradicionales como El Sabrosito, en las calles Colombia y Carchi, experimentaron un aumento en las reservas desde el 15 de diciembre, aunque su administrador, Walter Peralta, señaló que estas disminuyeron un 30 % en comparación con años anteriores. “En otros años comenzábamos con reservas desde la primera semana de diciembre, pero ahora se activó recién a mediados del mes”, comentó.
El local ofreció pavos de 12 libras por $40,80, ideales para 10-12 personas, y piernas de chancho de hasta 40 libras a $136. A pesar del incremento del IVA en insumos como aderezos y leña, los precios se mantuvieron estables. Según Peralta, el 80 % de los clientes prefirió pavo para Navidad, aunque anticipa que la demanda de chancho aumentará en Año Nuevo.
Movilización en los locales
En El Sabrosón, ubicado en la calle Bolivia, las reservas cerraron el 21 de diciembre, pero la demanda se mantuvo alta hasta el fin de semana previo a la celebración. Un trabajador señaló que más de cien personas acudieron el domingo pasado, ya sea para reservar o adquirir pavos y chanchos listos para las cenas.
Los precios en este local incluyen piernas de cerdo horneadas por $3,60 la libra y pavo por $3,70 la libra. Las presentaciones oscilan entre 9 y 35 libras, con valores desde $32,40 hasta $129,50.
El día de Navidad, los compradores comenzaron a hacer fila desde las 05:00 para asegurarse de conseguir sus pedidos. A las 07:00, las puertas se abrieron para atender tanto a quienes tenían reservas como a quienes buscaban comprar al momento.
Crisis y adaptaciones
La incertidumbre económica y los cortes de luz marcaron la dinámica de las compras este año. Muchos optaron por esperar hasta los días cercanos al 24 de diciembre para adquirir sus alimentos, adaptándose a la situación.
Los comerciantes, por su parte, extendieron sus horarios de atención y reforzaron el personal para atender la alta demanda. Aunque las circunstancias han afectado los ingresos de los negocios, la tradición navideña sigue siendo un motor para el comercio local.

