El gobierno de Haití ha calificado de “crueldad insoportable” el asesinato de al menos 184 personas, ocurrido durante el pasado fin de semana en un barrio de Puerto Príncipe. Esta masacre fue atribuida a pandilleros liderados por un hombre conocido como Micanord, quien, según informes locales, ordenó los asesinatos convencido de que varios habitantes habían provocado la enfermedad de su hijo mediante prácticas vudú.
De acuerdo con el Comité por la Paz y el Desarrollo (CPD), el grupo de pandilleros persiguió a ancianos y practicantes de vudú en la zona de Wharf Jeremie, en el barrio de Cité Soleil. Las víctimas fueron ejecutadas, y sus cuerpos fueron posteriormente quemados. Además, los criminales mataron a varios chóferes de mototaxis que intentaban evacuar a los habitantes del lugar.
Este acto de violencia ha conmocionado a la comunidad internacional. La ONU, a través de su Alto Comisionado para los Derechos Humanos, Volker Turk, confirmó el número de 184 muertos, aunque las autoridades locales afirman que el balance de víctimas podría ser aún mayor. La situación en Cité Soleil, un área bajo control de las pandillas, hace que sea difícil acceder a la zona y contabilizar con precisión las víctimas.
Un testigo de los hechos, quien perdió a su padre de 76 años durante los ataques, relató que su cuerpo fue incendiado por los pandilleros y que la familia aún no ha podido recuperar los restos. La violencia sin freno de las pandillas ha llevado a Haití a una grave crisis humanitaria.
Impacto de la violencia pandillera en Haití
En lo que va del año, Haití ha registrado un alarmante número de muertes a causa de la violencia pandillera, que, según estimaciones de la ONU, ha alcanzado las 5,000 víctimas. El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, condenó los terribles hechos ocurridos en Puerto Príncipe y pidió a las autoridades haitianas llevar a los responsables ante la justicia.
Las pandillas en Haití han aumentado su poder y control sobre el país, especialmente en la capital. A principios de este año, estas bandas armadas lanzaron ataques coordinados en un intento por derrocar al gobierno del primer ministro Ariel Henry. Actualmente, controlan aproximadamente el 80% de Puerto Príncipe, lo que ha dejado a las autoridades incapaces de frenar sus actividades delictivas, que incluyen asesinatos, secuestros y violencia sexual.
Reacción internacional y esfuerzos para combatir la violencia
A pesar de los esfuerzos de una misión internacional respaldada por la ONU y liderada por policías kenianos, los avances en la lucha contra las pandillas han sido limitados. La situación en Haití sigue siendo grave, y la comunidad internacional ha intensificado su apoyo a las fuerzas de seguridad locales. Sean Savett, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, instó a los países a unirse a Estados Unidos para proporcionar asistencia en materia de seguridad a la misión internacional.
En este contexto de creciente inseguridad, más de 700,000 personas han sido desplazadas debido a la violencia, con una significativa proporción de niños entre los afectados, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). La situación es crítica y sigue empeorando a medida que las pandillas expanden su dominio y las autoridades luchan por retomar el control.
El vudú en Haití y su conexión con los recientes asesinatos
El vudú, una religión de origen africano que juega un papel importante en la cultura haitiana, fue citado como uno de los pretextos utilizados por los pandilleros para justificar los asesinatos. Esta práctica, que fue prohibida durante la ocupación colonial francesa, fue reconocida oficialmente como religión en Haití en 2003, pero sigue siendo un tema sensible y, en algunos casos, asociado a supersticiones y creencias populares.

