El gremio de transportistas urbanos de Guayaquil se encuentra en una situación crítica debido a la acumulación de deudas que ha llevado al embargo de al menos 350 buses, según alertaron los representantes del sector el martes 12 de noviembre. Entre los afectados se encuentra Marcos Suárez, un transportista guayaquileño que, a pesar de haber logrado un refinanciamiento con el banco, no pudo cumplir con los pagos debido a la grave crisis que enfrenta el sector.
Christian Sarmiento, presidente de la Federación de Transportistas Urbanos del Guayas (Fetug), explicó que la situación es insostenible, ya que los ingresos actuales no alcanzan para cubrir los gastos básicos como combustible, mantenimiento de unidades y salarios de los conductores. A esto se suma la negativa del Municipio de Guayaquil de aprobar el plan de trabajo propuesto por los transportistas, que incluía un aumento en el precio del pasaje, una medida que consideran vital para la supervivencia del sector.
A pesar de la grave situación, Sarmiento aseguró que no se prevé realizar paralizaciones como ocurrió en septiembre de este año, aunque enfatizó que el gremio sigue esperando una respuesta favorable para poder llegar a una solución a largo plazo. «El sistema transportista ya no da más», reiteró Sarmiento en una reunión con los miembros de la Fetug, que se realizó en su sede de la ciudad.
El presidente del gremio también expresó su desacuerdo con la propuesta de implementar un sistema de recaudación centralizado, donde una empresa pública, como el consorcio STG, se encargaría del cobro de los pasajes. Según Sarmiento, este sistema no genera confianza, ya que se estima que la recaudación mensual sería de unos 600.000 dólares, lo que podría ser problemático al ser gestionado por una entidad pública. Los transportistas exigen mantener su autonomía en la recolección de tarifas.
El gremio de transportistas, que incluye a más de 2.400 unidades operativas en Guayaquil, insiste en que no se pueden realizar mejoras en el servicio debido a la falta de recursos. Si bien reconocen la necesidad de actualizar la flota con unidades más modernas, como las que contarían con aire acondicionado, explican que no pueden hacerlo hasta que las unidades actuales terminen su vida útil. «No podemos poner aire acondicionado en vehículos que no fueron diseñados para eso, ni el motor soportaría el esfuerzo», afirmó Sarmiento.
El presidente de Fetug también destacó la importancia de invertir en la capacitación continua de los conductores y la dotación de uniformes, lo que requiere de mayores ingresos para mejorar las condiciones del servicio y garantizar la seguridad y comodidad de los pasajeros.
Este escenario refleja la necesidad urgente de un ajuste en las tarifas del transporte público para evitar un colapso total del sector. Los transportistas siguen comprometidos con mejorar el servicio, pero advierten que, sin el apoyo necesario, se hace cada vez más difícil mantener las unidades operativas y garantizar un servicio adecuado para la ciudadanía.

