Crisis económica y apagones afectan la producción de monigotes en la calle 6 de Marzo de Guayaquil

GUAYAQUIL

La situación económica, los apagones frecuentes y los altos costos de los materiales están afectando seriamente la producción de monigotes, o «años viejos», en la tradicional calle 6 de Marzo, en el centro sur de Guayaquil. Este fenómeno, que ocurre anualmente en la previa de fin de año, se ha visto reducido en cantidad y calidad debido a varios factores adversos.

A tan solo un mes del cierre de año, los artesanos que elaboran estos muñecos de figuras populares, como personajes de películas, series infantiles y figuras políticas, luchan por mantener la producción a flote. En medio de los racionamientos de energía, muchos han tenido que reducir drásticamente la cantidad de monigotes que suelen producir. Aunque en años anteriores producían hasta 100 unidades al mes, este 2024 los artesanos, como Moisés Fernández, se han visto obligados a bajar la producción a la mitad debido a los apagones continuos y la escasez de materiales.

Fernández, quien lleva más de 30 años en la elaboración de monigotes, comenta que los apagones han afectado directamente a sus ventas, ya que muchos de sus clientes no pueden recibir los productos a tiempo. “El año pasado hacía 100 monigotes, pero este año apenas 50. El material está caro y la oferta es mayor, lo que hace que los precios bajen, y la gente ya no valora la calidad de los muñecos”, señaló el artesano.

El impacto de los apagones no solo ha reducido la producción, sino también las oportunidades de venta. Fernández recordó que el año pasado tuvo que vender los monigotes a precios más bajos en la víspera del 31 de diciembre debido a la baja demanda. Este 2024, la situación podría repetirse, pues el problema de los apagones sigue afectando el proceso de fabricación, sobre todo en los detalles finales, que requieren de energía eléctrica.

Los precios de los monigotes en esta época varían entre $15 y $25 dependiendo del tamaño y el personaje. Este año, Fernández ha optado por enfocarse en figuras de personajes infantiles como “Intensamente” y “Garfield”, dado que los padres prefieren elegir a sus hijos según sus gustos. Sin embargo, la merma en las ventas y la reducción de su equipo de trabajo han dificultado aún más la situación. En años anteriores, contaba con dos colaboradores, pero este año ha tenido que prescindir de ellos debido a la escasa demanda.

Otro artesano, Gary Machasilla, también ha sentido los efectos de la crisis económica y los apagones en su producción. Machasilla, que solía producir hasta 300 monigotes al año, ha tenido que reducir su producción a solo 230 este año. Además, la escasez de electricidad lo ha obligado a adaptarse a los horarios de suministro. «Con los apagones, trabajo cuando hay luz o en la madrugada, pero los generadores son costosos y eso encarece el producto», explicó. Como Fernández, Machasilla también ha tenido que ajustarse al ritmo de los apagones, lo que le ha generado un gasto adicional.

Por otro lado, Kenneth Arias, otro artesano de la zona, ha mantenido su producción de monigotes gigantes para la exhibición, con la esperanza de obtener ingresos adicionales por las fotos que los usuarios tomarán con estos personajes. Este año, Arias cobrará $1 por foto, una estrategia para aumentar sus ganancias. Sin embargo, la seguridad también es una preocupación para los artesanos, ya que la inseguridad en la zona los ha obligado a reducir sus jornadas laborales, cerrando antes de las 6 p.m.

A pesar de estos obstáculos, los artesanos se mantienen firmes, buscando alternativas para solventar los aumentos en los precios de los materiales. El costo del papel, que el año pasado estaba en $25 el quintal, ha subido a $50 este 2024, lo que ha obligado a los productores a buscar materiales alternativos, como revistas y libros, para mantener el precio de los monigotes a partir de $10.

Los artesanos de la calle 6 de Marzo continúan trabajando arduamente para cumplir con las expectativas de los guayaquileños, quienes, a pesar de la crisis, siguen celebrando las tradiciones del Año Nuevo. Sin embargo, la incertidumbre económica y los apagones continúan siendo un reto que afecta tanto a la producción como a la venta de estos populares muñecos.

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