Demolición del Edificio Fantasía genera inseguridad y afecta a vecinos en Guayaquil

GUAYAQUIL

La demolición del edificio Fantasía, ubicado en la concurrida avenida 9 de Octubre y la calle Esmeraldas, ha traído consigo una serie de problemas para los vecinos del área, quienes se han visto afectados por un incremento en los robos y la inseguridad. A pesar de que la demolición del edificio, que tenía más de 50 años y 14 pisos, está casi completa —con un 97% de avance— los residentes de la zona enfrentan serias dificultades debido a la llegada de delincuentes y consumidores de drogas que aprovechan la poca vigilancia en el sector.

Vecinos del área, liderados por Gustavo Rivadeneira, han denunciado públicamente la falta de seguridad, mencionando que varios departamentos y oficinas cercanas han sido blanco de robos en los últimos meses. “La situación se ha vuelto insostenible, especialmente en las noches, cuando el área está casi desierta”, indicó Rivadeneira. La demolición del edificio, que inició en junio, ha dejado al descubierto varias vulnerabilidades en la seguridad del barrio, lo que ha permitido que antisociales rompan cercos eléctricos y entren a propiedades cercanas, según confirmaron los residentes.

Uno de los casos más alarmantes ocurrió en una papelería cercana al predio en demolición, donde los delincuentes rompieron el cerco y una pared. Aunque el propietario reinstaló el cerco eléctrico, los robos continúan. Vecinos como Álex Anchundia han solicitado un mayor control por parte de la Policía Nacional para reducir la incidencia de estos delitos. “La Policía ha respondido con mayor vigilancia, pero la situación sigue siendo preocupante”, afirmó Anchundia.

Además de la inseguridad, varios residentes han visto cómo sus propiedades sufren daños debido a los trabajos de demolición. Una vecina propietaria de una casa patrimonial, con más de 100 años de antigüedad, detalló que su vivienda ha sufrido daños en una pared lateral y en las bases de una pérgola. “El cerco eléctrico que teníamos fue destruido y estamos esperando que la empresa a cargo de la demolición lo repare como se comprometió”, señaló.

El impacto económico también ha sido significativo. Muchos propietarios han perdido ingresos por alquileres, ya que los inquilinos han tenido que abandonar el área debido a los trabajos en curso. Los residentes ahora esperan que las reparaciones prometidas se completen pronto para reactivar la actividad comercial y restablecer el tráfico vehicular en la zona. “Han sido cuatro meses difíciles, y lo que queremos es que todo vuelva a la normalidad lo antes posible”, comentó un morador.

Mientras tanto, los vecinos continúan exigiendo que se concreten las reparaciones en sus viviendas y que se garantice una mayor seguridad en el área para evitar que los robos y otros problemas de delincuencia sigan afectando la calidad de vida en el sector.

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