Un hallazgo científico en Groenlandia reveló la existencia de una “cicatriz” geológica enterrada bajo casi tres kilómetros de hielo, lo que evidencia que la capa helada de la región sufrió un colapso significativo hace más de 120.000 años. Este descubrimiento cambia la comprensión sobre la evolución del hielo polar y sugiere que no ha sido un sistema estable a lo largo del tiempo.
La investigación, difundida por el portal Earth.com, señala que las capas rocosas encontradas bajo el hielo muestran señales de una regeneración posterior a ese colapso. En lugar de una capa continua y permanente, los científicos plantean ahora un escenario de retrocesos extremos seguidos de recuperaciones irregulares.
Uno de los elementos más llamativos del estudio son las bandas distorsionadas detectadas en el norte de Groenlandia, que interrumpen la estructura normalmente uniforme del hielo. El investigador Nicholas Holschuh, del Amherst College, determinó que estas capas contienen escombros arrastrados desde la base, lo que indica movimientos intensos del hielo en el pasado.
Estas formaciones, denominadas “trenes de escombros”, son acumulaciones de roca y hielo que fueron empujadas hacia arriba durante periodos de fuerte actividad glacial. Su presencia ha deformado las capas cercanas, alterando la estructura interna del hielo y evidenciando un comportamiento mucho más dinámico de lo que se pensaba.
El hallazgo fue posible gracias a nuevas técnicas de escaneo por radar que analizaron la retrodispersión de las señales. A diferencia de las capas limpias que reflejan ondas de forma uniforme, estas estructuras devolvían señales desde múltiples direcciones, lo que permitió identificar su composición irregular y resolver un antiguo debate científico.
Los datos apuntan a que durante el último período interglacial, Groenlandia tenía una capa de hielo mucho más reducida. En ese entonces, el nivel del mar era considerablemente más alto, lo que coincide con una pérdida masiva de hielo en la región, impulsada por condiciones climáticas más cálidas que las actuales.
Este descubrimiento también sugiere que la capa de hielo groenlandesa estuvo cerca de desaparecer en distintos momentos de los últimos 1,1 millones de años. Al integrar evidencia geológica y datos de radar, los científicos concluyen que los cambios en el hielo polar han sido más frecuentes y complejos, lo que podría tener implicaciones clave para entender el futuro del clima global.

