Trump y el desafío de replicar la estrategia venezolana en Irán
Eliminar al líder y negociar con figuras del aparato estatal para construir una relación política favorable a EE.UU. permitió a Donald Trump abrir una nueva etapa de cooperación con Caracas tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026.
Sin embargo, trasladar esa fórmula a Irán presenta enormes dificultades debido a su complejidad política, militar y social.
Ataques en Irán y consecuencias inmediatas
Estados Unidos e Israel eliminaron al líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, y a varios altos cargos del régimen iraní mediante ataques aéreos. Esto ha desatado un conflicto regional que amenaza la economía y la seguridad global.
Trump ha insinuado que podría surgir un nuevo líder dispuesto a cooperar con Washington, similar a la transición en Venezuela.
Diferencias clave con Venezuela
El analista Sina Toosi, del Center for International Policy, destaca que Irán tiene 92 millones de habitantes frente a 28 millones en Venezuela, un ejército poderoso, una élite clerical consolidada y una sociedad diversa.
En Caracas, la captura de Maduro fue rápida y limitada. La transición se dio sin desestabilizar las instituciones. En Irán, los ataques afectaron miles de objetivos, pero el gobierno y el ejército permanecen operativos y respondiendo de forma activa.
Irán también posee un arsenal militar superior y una industria propia que fabrica misiles, drones y otros sistemas avanzados de armas.
El desafío político interno
El sistema político iraní garantiza la continuidad del régimen aun si desaparecen sus líderes. La sucesión del líder supremo depende de la Asamblea de Expertos, no solo de la eliminación de Jamenei.
La legitimidad religiosa del régimen refuerza su cohesión y complica la aparición de un “Delcy Rodríguez” iraní dispuesto a negociar con Washington.
Incluso figuras moderadas como Ali Larijani o Masoud Pezeshkian tendrían pocas posibilidades de aceptar condiciones de EE.UU. sobre Israel, armas nucleares o misiles.
La sociedad iraní y riesgos de desestabilización
Irán es diverso desde el punto de vista étnico y religioso. Minorías como árabes, kurdos, baluches y azeríes podrían aprovechar la debilidad temporal del régimen para controlar regiones o crear milicias. Esto aumenta el riesgo de desestabilización interna.
Mientras Trump podría buscar un acuerdo que permita la continuidad de la República Islámica, Benjamin Netanyahu aspira a la eliminación total del régimen. La influencia del lobby israelí sobre EE.UU. refuerza la presión para impedir negociaciones que mantengan vigente la teocracia iraní.

