Un submarino nuclear hundido a más de 5.500 pies de profundidad en el mar de Noruega está liberando material radiactivo de forma intermitente, según un estudio científico reciente.
Se trata del Submarino soviético K-278 Komsomolets, que se hundió en 1989 tras un incendio mientras navegaba en aguas profundas. La nave transportaba un reactor nuclear y torpedos con carga nuclear, lo que ha mantenido la preocupación de científicos durante décadas.
Fugas radiactivas detectadas en el fondo marino
Investigaciones recientes indican que el reactor del submarino sufre procesos de corrosión, lo que provoca emisiones radiactivas que salen desde el casco.

Los expertos observaron que estas fugas aparecen en ráfagas desde puntos específicos del submarino, formando columnas visibles en el agua profunda. Sin embargo, los científicos aclaran que las emisiones no son constantes.
A pesar de que los niveles de radiación cerca de la nave pueden ser elevados, el agua del océano diluye rápidamente el material radiactivo, lo que ha evitado hasta ahora una acumulación significativa en el entorno marino.
Impacto limitado en la vida marina
Los estudios también analizaron la fauna del área cercana al submarino. Según los resultados, los organismos marinos presentan solo rastros leves de radiactividad, sin señales claras de daños biológicos.
Además, los torpedos nucleares transportados por el submarino permanecen sellados. Hasta el momento, los investigadores no han detectado fugas de plutonio de uso militar.
Riesgos a largo plazo
Aunque el impacto actual parece limitado, los especialistas advierten que el riesgo no desaparece.
Con el paso del tiempo, el deterioro estructural del submarino podría aumentar la frecuencia o intensidad de las fugas radiactivas. Por esta razón, los científicos recomiendan mantener una vigilancia permanente del sitio para evaluar posibles cambios en la contaminación marina.
