En Guayaquil, las prácticas religiosas se mantienen durante todo el año. Sin embargo, se intensifican en Semana Santa. Para los fieles católicos, este periodo representa un tiempo de reflexión sobre la vida y la relación con Jesucristo.
Fe que se traduce en acciones
Gloria Páez, de 66 años, explica que este tiempo está ligado al sacrificio y a la responsabilidad hacia los demás. Además, asegura que la fe se expresa con acciones concretas.
Nosotros somos brazos de Jesús, estamos para ayudar a quienes están desamparados, a los pobres y a los ancianos, manifestó.
Asimismo, indicó que estas prácticas no se limitan a fechas específicas. No obstante, durante estos días adquieren mayor importancia en su vida diaria.
Un proceso de renovación personal
Dentro de su familia, Páez entiende esta conmemoración como una oportunidad para cambiar. Según su visión, la Pascua implica dejar atrás errores y mejorar la conducta.
Es un paso a una nueva vida, a pesar de nuestras debilidades, señaló.
Además, comentó que refuerza su fe participando en celebraciones religiosas y visitando templos con frecuencia.
Una vivencia personal de la fe
Por su parte, Pamela Centeno, misionera de la comunidad Shalom, explicó que la Semana Santa se vive de forma personal.
Según detalló, no se trata solo de recordar hechos históricos. Más bien, cada creyente los asume como parte de su propia vida.
Es algo que experimentamos en nuestra vida, la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, expresó.
Además, indicó que prácticas como la misa, la vigilia pascual y el silencio ayudan a fortalecer la conexión espiritual.
Tradición que se mantiene en el tiempo
Máximo León, de 65 años, considera que esta fecha permite hacer una pausa en la rutina. Por ello, aprovecha para reforzar su vínculo con Dios.
Es dedicarle tiempo, visitar la iglesia y escuchar su palabra, explicó.
En su caso, estas costumbres se han mantenido desde su infancia. Por lo tanto, forman parte de su vida diaria sin cambios.
Valores que se aplican en lo cotidiano
Kety Quintana, de 55 años, relaciona esta conmemoración con valores como el respeto y el perdón. Además, asegura que estos principios influyen en su comportamiento diario.
La vivo respetando y perdonando, manifestó.
Sin embargo, reconoce que su forma de entender la fecha ha cambiado con el tiempo. Actualmente, prioriza la convivencia y el comportamiento personal.
Gratitud y reflexión en tiempos actuales
David León, de 36 años, define la Semana Santa como un periodo de agradecimiento. En ese sentido, considera que es una oportunidad para valorar la fe.
Es una semana para agradecer y recordar lo que Dios ha hecho por nosotros, indicó.
También señaló que no todos viven este tiempo de la misma manera. Algunos optan por prácticas más exigentes, mientras otros mantienen rutinas básicas.
Finalmente, destacó que el contexto de inseguridad influye en la forma de vivir la fecha. Por ello, muchos ven estos días como una oportunidad para reflexionar y replantear prioridades.
Una tradición que une generaciones
En general, los testimonios coinciden en un punto. La Semana Santa combina reflexión, perdón y convivencia.
Además, esta conmemoración se mantiene como una tradición que une a las familias y se transmite entre generaciones en la ciudad.

