Israel tiene 16 años y sueña con ser futbolista. Vive en un entorno marcado por la violencia en Durán, donde muchos jóvenes han sido reclutados por bandas delictivas.
Creció en el sector El Arbolito, uno de los más vulnerables del cantón. Allí comparte su vida con su abuela y un primo al que considera su hermano.
De su grupo de amigos, es el único que sigue con vida.
Jóvenes en riesgo por el microtráfico
Israel estudia en un plantel fiscal que, según la Policía Nacional del Ecuador, ha sido blanco de organizaciones criminales que buscan reclutar menores.
En Durán, gran parte de las muertes violentas está vinculada al microtráfico. En 2025, cerca de 50 menores fueron asesinados, algunos relacionados con estas estructuras.
Un programa para cambiar el rumbo
Ante esta realidad, surgió el proyecto Sembrando oportunidades, impulsado por la Policía.
Más de 100 adolescentes participan en esta iniciativa que busca alejarlos del crimen organizado y ofrecerles alternativas de desarrollo.
Las actividades se realizan en espacios como la Universidad Bolivariana del Ecuador, donde los jóvenes asisten de martes a viernes.
Deporte, educación y valores
Los participantes provienen de sectores como El Arbolito, Divino Niño, 5 de Junio y El Recreo.
Durante las jornadas, algunos juegan fútbol mientras otros reciben clases de informática, uso responsable de la inteligencia artificial y talleres de valores.
“Los muchachos han sido escogidos de barrios conflictivos, porque tienen una alta probabilidad de ser reclutados”, explicó Santiago Gavilanes, subjefe policial del distrito.
Historias que reflejan la realidad
Entre los participantes está Julio César, de 12 años, quien sueña con ser futbolista pese a vivir en condiciones de extrema pobreza.
También Valeria, de 16 años, quien perdió a sus padres en hechos violentos relacionados con el microtráfico.
Los instructores señalan que el proceso de adaptación no es fácil. Muchos jóvenes deben cambiar hábitos y aprender normas básicas de convivencia.
Un esfuerzo por prevenir la violencia
La Policía ha identificado al menos cuatro unidades educativas con antecedentes de violencia en Durán.
El programa comenzó hace ocho meses con el apoyo de padres, fundaciones y empresas privadas.
Además del acompañamiento, los jóvenes reciben incentivos como kits escolares y, en el futuro, podrían acceder a becas.
Más allá de un proyecto temporal
Aunque la fase intensiva culminará en abril, las actividades continuarán los fines de semana.
El objetivo es dar seguimiento a los adolescentes y evitar que abandonen sus estudios.
“Esto no es un vacacional, es un programa que busca salvar a los niños”, afirmó Gavilanes.
La iniciativa intenta ofrecer una alternativa real en un entorno donde el crimen organizado sigue captando a menores con promesas engañosas.

