Estados Unidos e Israel evalúan una arriesgada operación militar terrestre para neutralizar el uranio enriquecido de Irán. La maniobra busca evitar que estas reservas caigan en manos equivocadas.
La inestabilidad del régimen iraní aceleró los planes para ingresar a instalaciones subterráneas. Los estrategas consideran distintas tácticas, manteniendo un alto nivel de secreto sobre la viabilidad de la misión.
El presidente Donald Trump confirmó su interés y señaló que por ahora solo están reduciendo las defensas iraníes. Un oficial estadounidense anónimo explicó que primero deben localizar el uranio, luego decidir cómo acceder y controlar su transporte o dilución.
El secretario Marco Rubio advirtió que “la gente tendrá que ir a buscarlo”. El enviado especial Steve Witkoff detalló que Irán posee 460 kilogramos de uranio al 60%, suficiente para fabricar hasta 11 armas nucleares.
Gran parte del material se encuentra en complejos subterráneos fortificados, como los de Isfahán. La incursión requeriría operadores especiales y científicos atómicos, dado el riesgo de que el uranio menos puro se use para crear una bomba sucia y generar contaminación radiactiva masiva.

