La muerte de Ali Larijani ha intensificado la crisis política en Irán, en medio del conflicto militar con Israel y la eliminación de varios líderes clave del régimen.
Larijani asumió el liderazgo de facto del país tras la muerte del líder supremo Ali Jamenei, quien falleció el 28 de febrero durante un ataque con misiles atribuido a Israel.
Sin embargo, el político iraní permaneció en el poder apenas 17 días antes de morir en nuevos ataques selectivos que también acabaron con la vida de altos mandos militares.
Ataques contra líderes del régimen
De acuerdo con reportes internacionales, el ataque que mató a Larijani también causó la muerte del jefe de la milicia Basij, una fuerza vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Desde el inicio del conflicto han muerto varios líderes de línea dura del régimen, entre ellos:
- el jefe del Consejo de Defensa Nacional
- el comandante del CGRI
- el ministro de Defensa
- el jefe de inteligencia
Estos golpes han debilitado la estructura de poder en el país.
Mojtaba Jamenei, sucesor sin apariciones públicas
Tras la muerte del ayatolá Ali Jamenei, el clero iraní designó a su hijo Mojtaba Jamenei como nuevo líder supremo.
No obstante, el religioso no ha aparecido en público desde el ataque que terminó con la vida de su padre y de otros miembros de su familia.
Incluso el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que no está seguro de si Mojtaba continúa con vida.
Guardia Revolucionaria gana influencia
Analistas consideran que, ante el vacío de poder, los comandantes más duros de la Guardia Revolucionaria Islámica podrían consolidar el control político del país.
Según expertos, esta estructura militar tendría la capacidad de influir directamente en la elección de nuevos líderes dentro del sistema político iraní.
Posibles sucesores de Larijani
Entre los posibles reemplazos de Ali Larijani figura su hermano Sadeq Larijani, quien actualmente preside el Consejo de Discernimiento de la Conveniencia, un organismo que asesora al líder supremo.
Otra figura que aparece en las especulaciones es Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y político con estrechos vínculos con la Guardia Revolucionaria.
Expertos consideran que cualquiera de estos dirigentes podría asumir un rol central mientras continúa la incertidumbre sobre el liderazgo real del país.

