El Gobierno de Irán calificó como un crimen de guerra el ataque realizado por Estados Unidos y Israel contra refinerías de gas en el sur del país y advirtió que la ofensiva no quedará impune.
De acuerdo con la agencia estatal Fars News Agency, fuentes vinculadas al Ejército iraní señalaron que los bombardeos podrían cambiar el curso del conflicto.
Según esas fuentes, el péndulo de la guerra pasaría de enfrentamientos limitados a una guerra económica a gran escala.
Las autoridades iraníes afirmaron que las líneas rojas han cambiado tras el ataque y que la acción de Washington y Tel Aviv abre la puerta a una respuesta basada en el principio de reciprocidad.
Amenaza contra infraestructura petrolera
La Guardia Revolucionaria Islámica también lanzó advertencias dirigidas a instalaciones energéticas de países aliados de Estados Unidos en la región.
Según la agencia Tasnim News Agency, el cuerpo militar pidió evacuar zonas cercanas a refinerías y complejos petroquímicos en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar.
Entre los posibles objetivos mencionados se encuentran el complejo petroquímico de Jebel y la refinería Samref en Arabia Saudita, además del complejo petroquímico y la empresa Messaieed Holding y las plantas industriales de Ras Laffan Industrial City en Catar.
Ataque a instalaciones de gas en el sur de Irán
El bombardeo estadounidense e israelí impactó refinerías de gas ubicadas en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en la ciudad costera de Asalouyeh.
Tras el impacto del proyectil, equipos de rescate y de extinción de incendios acudieron a las instalaciones para controlar las llamas, según informaron autoridades locales citadas por Tasnim.
Escalada en la infraestructura energética
Este episodio se suma a otro ataque reciente contra instalaciones energéticas iraníes.
El pasado 14 de marzo, Estados Unidos bombardeó objetivos militares en la isla de Kharg Island, considerada uno de los centros clave de la industria petrolera del país.
En ese lugar se almacena aproximadamente el 90 % del crudo que Irán exporta al mundo, lo que lo convierte en un punto estratégico para la economía iraní.
Tras ese ataque, Teherán advirtió que podría destruir toda la infraestructura petrolera, económica y energética vinculada a Estados Unidos en Medio Oriente si sus propias instalaciones vuelven a ser blanco de nuevas ofensivas.

