Los recientes incendios en el casco central de Guayaquil reabrieron el debate sobre la combinación de vivienda y bodegaje en una misma edificación. Los hechos de febrero encendieron alertas entre residentes y autoridades por los controles y la regulación del uso de suelo.
El 11 de febrero, un incendio de gran magnitud afectó una bodega del complejo Multicomercio, de más de 12.000 metros cuadrados y alta carga combustible. Las llamas provocaron temperaturas extremas y el colapso parcial de la estructura.
En los inmuebles afectados residían familias y también se almacenaba mercadería. Tras el siniestro, varios ciudadanos reportaron pérdidas de vehículos y pertenencias.

El 15 de febrero se registró otro incendio en un edificio de las calles Sucre y Chile, con daños en un condominio cercano. Moradores del sector advirtieron que la presencia de bodegas en zonas residenciales representa un riesgo permanente.
El Municipio señaló que en el área de gestión administrativa Centro predomina el uso de suelo mixto. Esta zona abarca 287,92 hectáreas, equivalentes al 50 % del AGA, y permite actividades residenciales, comerciales y de servicios bajo regulación.
La normativa autoriza bodegas en sectores específicos, siempre que no almacenen productos inflamables, tóxicos o peligrosos. El cabildo sostiene que el uso mixto es legal si existen espacios separados y accesos independientes.
Sin embargo, el Cuerpo de Bomberos de Guayaquil no recomienda edificaciones con actividad mixta por el riesgo para los ocupantes. Entre diciembre de 2025 y enero de 2026 se clausuraron más de cien bodegas sin permisos, mientras se intensifican operativos y controles en el centro.
