En respuesta a la creciente violencia en la provincia de El Oro, el Ejército ecuatoriano ha intensificado sus esfuerzos de seguridad con el despliegue de 45 vehículos blindados en las zonas más conflictivas de Machala. Esta medida, implementada desde el viernes pasado, forma parte de las acciones acordadas bajo el estado de excepción vigente en la provincia.
Los vehículos blindados, que se han movilizado principalmente en áreas de alta conflictividad, tienen como objetivo combatir el aumento de la inseguridad en la región. Las unidades blindadas, junto con alrededor de 400 efectivos del Ejército, realizan operativos tanto de día como de noche en sectores clave como el barrio 18 de Octubre, Santa Elena, Nuevo Pilo, Viviendas Populares, Kathyas, Ferroviaria, 24 de Septiembre y 19 de Noviembre, que presentan altos índices de violencia.
El uso de vehículos tácticos David 4×4 ha permitido a las fuerzas del orden acceder a zonas de difícil llegada, facilitando intervenciones más efectivas. Hasta la fecha, se han registrado importantes resultados, incluyendo la revisión de 835 personas y la inspección de 210 vehículos y 245 motocicletas. Durante estos operativos, se ha logrado la detención de tres individuos, y se han incautado 46 sobres con sustancias sujetas a fiscalización, además de armas de fuego y drogas. Una motocicleta también fue confiscada, reforzando el enfoque de las autoridades en la lucha contra el crimen organizado en la región.
Desde la implementación de los vehículos blindados el 7 de diciembre, Machala no ha registrado muertes violentas. Sin embargo, en otros cantones cercanos, como Pasaje, El Guabo y Huaquillas, se han reportado varios actos de violencia, lo que ha generado peticiones para ampliar los operativos de seguridad a estas zonas.
El presidente de la República, Daniel Noboa, tenía prevista una agenda en Machala para coordinar la seguridad, con la intención de liderar una mesa de trabajo con las Fuerzas Armadas y realizar un recorrido por las áreas de operación, demostrando el compromiso del gobierno para contener el flagelo de la violencia en la región.
