Estados Unidos aprobó la granada ofensiva M111 para uso general, la primera de su tipo desde finales de la década de 1960. El Ejército busca modernizar municiones que permanecían sin cambios desde la Guerra de Vietnam.
La M111 no usa fragmentos metálicos para neutralizar al enemigo. Su efecto se basa en generar una onda de sobrepresión explosiva, capaz de incapacitar a quienes estén cerca, según Military Times. Este diseño resulta ideal para combates en edificios, túneles o búnkeres, reduciendo riesgos para los soldados aliados.
La granada reemplaza a la M67, criticada por sus fragmentos que podían atravesar paredes y poner en peligro a tropas propias. También sustituye a la serie Mk3A2, cuyo cuerpo contenía amianto. La M111 utiliza una carcasa de plástico que se consume al detonar, mejorando la seguridad y el manejo.
El desarrollo se realizó en el Arsenal Picatinny, Nueva Jersey, como parte del plan del Ejército para actualizar municiones antiguas. Tras superar pruebas de seguridad y rendimiento, la granada pasó de la fase de desarrollo a la producción oficial.
Expertos militares destacan que la M111 moderniza el armamento ofensivo estadounidense, especialmente en operaciones urbanas, y marca un cambio importante en el enfoque de combate cercano.

