Los vehículos eléctricos continúan ganando terreno a nivel global como una alternativa más económica y sostenible frente a los autos tradicionales a gasolina.
Para Luis Ugarte, académico de la Escuela Superior Politécnica del Litoral, esta tendencia responde no solo a una moda, sino a una opción cada vez más viable para la movilidad urbana.
Factores que impulsan su crecimiento
El interés por estos vehículos también se analiza en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas que han impactado el precio de los combustibles en varios países.
En Ecuador, los autos eléctricos tienen precios que oscilan entre los 16.000 y más de 60.000 dólares, dependiendo del modelo y características.
Ventajas de los autos eléctricos
Entre los principales beneficios destacan:
- Ahorro en energía: recorrer cerca de 300 kilómetros puede costar menos de la mitad que en un vehículo a gasolina.
- Menor mantenimiento: no requieren cambios de aceite y tienen menos componentes mecánicos sujetos a desgaste.
- Mayor vida útil de frenos: gracias al sistema de frenado regenerativo.
- Duración de batería: puede alcanzar entre ocho y diez años o más, según su uso.
- Menor contaminación: no emiten gases contaminantes, lo que contribuye a mejorar la calidad del aire.
- Incentivos económicos: en Ecuador existen beneficios como reducción de impuestos y menor costo de matrícula.
Desafíos para su adopción
Pese a sus ventajas, aún existen limitaciones, especialmente en países donde la transición está en desarrollo:
- Infraestructura de carga limitada: fuera de las principales ciudades, los puntos de recarga son escasos.
- Alto costo inicial: aunque ha disminuido, sigue siendo mayor que el de vehículos a combustión.
- Tiempo de carga: puede tomar varias horas si se realiza en casa.
- Planificación de uso: requiere organizar rutas y puntos de carga, sobre todo en viajes largos.
Un mercado en evolución
Para Ugarte, los autos eléctricos ya están transformando la movilidad en el país, aunque el principal reto sigue siendo el fortalecimiento de la infraestructura de carga.
El especialista considera que, a medida que se amplíe esta red y se consoliden políticas de incentivo, más ciudadanos podrán adoptar esta tecnología con mayor confianza.

