Ucrania adaptó el avión de transporte Antonov An-28 para enfrentar drones utilizados por Rusia en la guerra. Esta aeronave, heredada de la era soviética, ahora cumple una nueva función dentro del sistema de defensa aérea ucraniano.
La modificación convierte a este avión bimotor en una plataforma de combate de bajo costo. Además, permite realizar patrullajes nocturnos mientras se buscan drones enemigos.
Un arma instalada para interceptar drones
Para cumplir esta misión, los técnicos ucranianos instalaron un cañón rotatorio M134 Minigun en la puerta lateral del avión. De esta manera, los artilleros pueden disparar directamente contra los drones detectados.
Durante las operaciones, los artilleros permanecen asegurados dentro de la cabina. Mientras tanto, la tripulación dirige el avión hacia los objetivos.
Además, el equipo recibe información de radares, sensores a bordo y observadores en tierra. Gracias a esta coordinación, el avión puede acercarse al dron y abrir fuego con rapidez.
Un avión lento que ofrece ventajas tácticas
El Antonov An-28 tiene características que favorecen este tipo de operaciones. Primero, puede volar a velocidades bajas. Segundo, puede operar desde aeródromos pequeños.
Asimismo, el avión puede aterrizar en pistas cortas o incluso sin pavimentar. Por esta razón, el ejército puede desplegarlo cerca de zonas de combate.
Además, su velocidad moderada resulta útil para seguir drones que vuelan con trayectorias previsibles.
Estrategia para enfrentar drones de origen iraní
Este sistema se utiliza principalmente contra drones tipo Shahed drone, que Rusia ha utilizado con frecuencia en el conflicto.
Estos aparatos vuelan a velocidades moderadas y siguen rutas relativamente estables. Por ello, el avión puede acercarse y mantenerlos dentro del alcance del arma.
En consecuencia, Ucrania logra transformar una aeronave de transporte en una herramienta de defensa aérea efectiva. Así, un avión diseñado para misiones logísticas ahora participa en la interceptación directa de drones.

