El científico ecuatoriano José Granda forma parte de la misión Artemis II de la NASA, un proyecto que busca llevar nuevamente astronautas a la órbita lunar después de más de cinco décadas. Su participación destaca no solo por el aporte técnico, sino también por su rol como puente de comunicación hacia la comunidad hispanohablante.
Granda, docente en la Universidad Estatal de California en Sacramento, trabaja en el desarrollo de sistemas de control para vehículos espaciales, un elemento esencial para garantizar la seguridad durante las misiones. Su labor incluye la creación de modelos matemáticos y simulaciones junto a sus estudiantes, cuyos resultados son analizados por la agencia espacial.
Dentro del programa Artemis II, su enfoque se centra en el comportamiento dinámico de las naves y en sistemas de respuesta ante fallas críticas, especialmente durante maniobras complejas como el alunizaje. Entre sus proyectos destaca el diseño de mecanismos de rescate en caso de que ocurra algún inconveniente durante el descenso.
La misión Artemis II marcará un hito en la exploración espacial, ya que será la primera expedición tripulada que orbite la Luna desde el histórico Programa Apolo. A diferencia de esas misiones, esta no aterrizará, pero incluirá un recorrido por el lado oculto del satélite, donde la comunicación con la Tierra se interrumpirá temporalmente.
Para Granda, estos desafíos representan una oportunidad clave para el avance científico, ya que permiten probar nuevas tecnologías desarrolladas en las últimas décadas. Además, resalta que muchos de estos avances terminan teniendo aplicaciones en la vida cotidiana, como ocurrió con innovaciones tecnológicas surgidas en misiones espaciales anteriores.
Con más de 20 años de trayectoria en la NASA y participación en al menos 17 misiones, incluyendo proyectos vinculados al transbordador Discovery, el ecuatoriano ha consolidado una carrera destacada en el ámbito aeroespacial. Su camino comenzó tras sobresalir en investigaciones científicas que lo llevaron al centro Langley en Virginia.
Nacido en Quito, Granda mantiene un fuerte vínculo con sus raíces y envía un mensaje a las nuevas generaciones: la perseverancia y el amor por el estudio son claves para alcanzar metas en campos tan exigentes como la ciencia. Su trabajo hoy contribuye a sentar las bases para futuras misiones hacia Marte y el regreso definitivo del ser humano a la Luna.

