Sacerdote de 94 años cuida y restaura cada año la cruz del Cristo del Consuelo

Un trabajo silencioso para la procesión

Cada año, con paciencia y dedicación, el sacerdote Alfonso Reyes González se encarga de limpiar y retocar la cruz del Cristo del Consuelo, una de las imágenes religiosas más veneradas de Guayaquil.

La figura requiere mantenimiento constante debido al polvo y al contacto permanente de los fieles que acuden al santuario.

Según explicó, una de las zonas que más desgaste presenta es la pintura de los pies, ya que muchos devotos intentan tocarlos durante su visita.

Preparativos para la Semana Santa

El mantenimiento se realiza con anticipación para que la imagen esté en condiciones óptimas durante la tradicional procesión del Cristo del Consuelo, considerada la romería más multitudinaria de Ecuador.

El sacerdote detalló que la cruz permanece en su lugar durante todo el año y solo se baja una vez, cuando se celebra la procesión de Semana Santa.

Mientras tanto, él se encarga de subir periódicamente para realizar labores de limpieza y restauración.

Una vida dedicada al servicio religioso

Alfonso Reyes González tiene 94 años, nació en Bogotá y está próximo a cumplir 75 años de vida religiosa.

Fue ordenado sacerdote en 1961 y su trayectoria ha estado vinculada a la congregación de los Misioneros Claretianos.

Actualmente se desempeña como vicario parroquial en la iglesia Cristo del Consuelo, donde reside desde hace más de una década.

Su vínculo con Ecuador

El sacerdote llegó a Ecuador hace más de una década y actualmente cuenta con cédula ecuatoriana.

Antes de instalarse en Guayaquil, vivió dos años en Limones, en la provincia de Esmeraldas.

Su relación con el país, sin embargo, comenzó décadas atrás, cuando visitó Ecuador en 1964 como parte de sus responsabilidades dentro de la congregación religiosa.

Testigo de los cambios del sector

Durante su estancia ha sido testigo de la transformación del sector donde hoy se encuentra el santuario.

Recordó que décadas atrás la zona era principalmente un pantano atravesado por un estero, donde muchas familias vivían en casas construidas sobre palafitos.

Además del cuidado de la cruz, Reyes participa activamente en la vida pastoral de la parroquia, coordinando grupos de catequistas, acólitos y promotores vocacionales.

También colabora en la organización de la procesión anual, cuyos preparativos comienzan varios meses antes.

Sobre la devoción de los fieles al Cristo del Consuelo, considera que tocar la imagen forma parte de la religiosidad popular y debe ser comprendida con respeto.

A sus 94 años, continúa realizando esta labor de conservación que permite mantener en buen estado uno de los símbolos religiosos más importantes del país.