La campaña militar lanzada por Estados Unidos y Israel a finales de febrero ha debilitado de forma significativa a la fuerza aérea y a los sistemas de defensa antiaérea de Irán. Sin embargo, Teherán mantiene ataques constantes con drones y misiles en puntos estratégicos como parte de una estrategia de desgaste.
Según el analista de defensa Reuben F. Johnson, en un informe publicado por 19FortyFive, el ejército iraní ha tenido serias dificultades para defenderse de la ofensiva aérea iniciada el 28 de febrero.
El experto señaló que las fuerzas iraníes han fracasado en la mayoría de los aspectos defensivos frente a la campaña aérea liderada por Estados Unidos e Israel.
Ataques selectivos contra infraestructura militar
Pese a las dificultades, Irán ha logrado ejecutar ataques selectivos contra algunos sistemas de defensa aérea estadounidenses y otras instalaciones estratégicas.
De acuerdo con Johnson, estas operaciones forman parte de una campaña sostenida y metódica dirigida contra infraestructura militar, basada en ataques continuos con drones y misiles.
El analista describió la estrategia como una serie de pequeños golpes constantes destinados a debilitar gradualmente al adversario, una táctica que empieza a mostrar efectos a medida que el conflicto entra en su tercera semana.
Desigualdad de costos en la guerra
Uno de los factores clave del conflicto es la diferencia de costos entre el armamento utilizado por ambos bandos.
Mientras Estados Unidos emplea sistemas de defensa avanzados y de alto costo, Irán utiliza armamento más barato y de producción relativamente rápida.
Según el análisis, la campaña militar denominada Operation Epic Fury ha logrado reducir los ataques iraníes en más de un 80 % desde su inicio, pero las fuerzas aliadas continúan utilizando una gran cantidad de misiles interceptores para neutralizar drones y proyectiles.
Esta situación ha generado preocupación entre analistas militares debido al ritmo de consumo de municiones avanzadas y a la limitada capacidad de reposición en la industria de defensa.
El bajo costo de los drones iraníes
Uno de los elementos más destacados de la estrategia de Teherán es el uso de drones kamikaze de bajo costo como el Shahed drone.
De acuerdo con datos citados por CNBC, cada uno de estos drones cuesta entre $ 20.000 y $ 50.000.
En contraste, los sistemas de defensa aérea utilizados por Estados Unidos pueden disparar misiles interceptores cuyo precio oscila entre $ 3 millones y $ 12 millones por unidad.
Esta diferencia económica genera un desequilibrio estratégico: Irán puede lanzar grandes cantidades de drones baratos, mientras que interceptarlos exige el uso de armamento mucho más costoso.
Estrategia para presionar el mercado energético
Según el análisis, los ataques diarios contra instalaciones militares y de infraestructura energética en la región forman parte de un plan más amplio de Teherán.
El objetivo sería elevar los precios del petróleo y generar presión económica sobre Estados Unidos y sus aliados occidentales.
De acuerdo con los expertos, la proliferación de armas de bajo costo capaces de saturar sistemas de defensa avanzados se está convirtiendo en un factor cada vez más relevante a medida que el conflicto se prolonga.

