Barrios históricos de Quito pierden población mientras la ciudad crece hacia la periferia

Quito se vacía por dentro: abandono en barrios históricos y expansión hacia la periferia

En medio de la dinámica urbana, Quito enfrenta un fenómeno que preocupa a urbanistas y vecinos: el despoblamiento de barrios tradicionales y el crecimiento acelerado hacia las zonas periféricas.

Factores como la gentrificación, la migración interna y el desarrollo urbano horizontal han provocado que muchos sectores históricos pierdan habitantes y actividad residencial.

Barrios como La Mariscal, la avenida 10 de Agosto, el Centro Histórico de Quito y el vecindario de El Batán muestran señales de abandono. En varias edificaciones se observan rótulos de “se vende” o “se arrienda”.

En algunas calles, incluso durante el día, peatones prefieren caminar rápido o evitar ciertos espacios por temor a robos o extorsiones. La presencia de personas en situación de calle también se ha incrementado en zonas con edificios abandonados.

Gentrificación y salida de residentes

El arquitecto y urbanista Sergio Bermeo, docente de la Universidad Central del Ecuador, explicó que uno de los factores que impulsa este fenómeno es la gentrificación.

Según el especialista, la llegada de grandes cadenas comerciales ha reemplazado a los negocios tradicionales de barrio. Este cambio ha elevado el precio del suelo y ha desplazado a la población hacia sectores periféricos.

“El uso residencial se ha reducido y los hipercentros han quedado casi exclusivamente para el comercio. Eso provoca un despoblamiento severo”, explicó Bermeo.

El experto añadió que la pérdida de habitantes también afecta al tejido económico local. Cuando los residentes abandonan sus barrios, el consumo en comercios cercanos disminuye y muchos optan por compras digitales o por desplazarse a otras zonas.

La Mariscal: de zona nocturna al abandono

Uno de los ejemplos más visibles es La Mariscal, que entre 2000 y 2015 fue uno de los principales ejes de la vida nocturna de la ciudad.

Tras la pandemia de COVID-19, decenas de locales cerraron y varias viviendas quedaron vacías.

La abogada urbanista Paola Romero explicó que estos barrios se han convertido en lugares de tránsito. “Las personas llegan por horas y luego se van. Eso genera abandono e inseguridad”, indicó.

Romero añadió que el crecimiento urbano se ha desplazado hacia sectores periféricos como Quitumbe, Guamaní, La Ecuatoriana, Calderón, Carapungo y El Condado.

La expansión también alcanza los valles cercanos como Valle de Los Chillos, Tumbaco, Cumbayá, Puembo y Checa.

Centro Histórico con inmuebles abandonados

El Centro Histórico de Quito también enfrenta problemas. Aunque se organizan festivales de luces, conciertos y desfiles, persisten edificaciones patrimoniales abandonadas.

Informes municipales indican que más de 60 inmuebles se encuentran en estado crítico.

Para los especialistas, cuando se debilita el tejido económico de un barrio, también se rompe el tejido social y residencial.

Inseguridad y deterioro urbano

La inseguridad agrava la situación en algunos sectores. Negocios cierran más temprano y los ciudadanos evitan transitar por calles poco iluminadas.

Datos de la Policía Nacional del Ecuador indican que entre enero y julio de 2025 La Mariscal estuvo entre los tres barrios con mayor incidencia delictiva, con 317 casos registrados.

En esos operativos se decomisaron armas, drogas, municiones y vehículos ocultos en estructuras abandonadas.

Crecimiento en altura en el norte de la ciudad

Mientras algunos barrios tradicionales se vacían, Quito experimenta un auge de proyectos inmobiliarios en altura.

Sectores como la avenida República del Salvador, Naciones Unidas, La Carolina, La Pradera y la avenida de los Shyris concentran edificios de gran altura.

Entre los proyectos inmobiliarios destacan IQON Quito, EPIQ Quito, YOO Quito, Unique Quito y Qorner Quito, algunos con más de 20 o 30 pisos.

Para los urbanistas, la densificación del hipercentro podría ser una alternativa para frenar la expansión horizontal de la ciudad. Sin embargo, advierten que el crecimiento en altura debe ser planificado y respetar el paisaje urbano.

“Quito no es Miami ni Manhattan. Pensar en edificios de 40 pisos es una exageración”, concluyó Bermeo.