El presidente de Camerún, Paul Biya, fue investido este jueves, 6 de noviembre, para un octavo mandato consecutivo, prolongando su permanencia en el poder hasta el año 2032. Con 92 años, Biya se consolida como el jefe de Estado más anciano del mundo y el segundo con más tiempo en el cargo, solo superado por Teodoro Obiang, presidente de Guinea Ecuatorial.
La ceremonia de juramentación se llevó a cabo en la Asamblea Nacional de Camerún, en la capital Yaundé, ante la presencia de altos funcionarios, diplomáticos y miembros del partido gobernante. “¿Jura usted solemnemente ante Dios y ante los hombres dedicarse con todas sus fuerzas a conservar, proteger y defender la Constitución y las leyes de la República de Camerún?”, preguntó el presidente del Parlamento, Cavaye Yeguie Djibril. A lo que Biya respondió con un escueto pero firme: “Sí, lo juro”.
El mandatario obtuvo el 53,66 % de los votos en las elecciones del 12 de octubre, según el Consejo Constitucional, organismo que declaró los resultados el pasado 27 de octubre y cuya decisión es inapelable. No obstante, el proceso electoral estuvo marcado por denuncias de fraude, intimidación a votantes y manipulación de resultados, según diversos sectores de la oposición y organizaciones de derechos humanos.
Durante las jornadas posteriores a las elecciones, se registraron protestas en varias ciudades, entre ellas Yaundé y Duala, donde se reportaron al menos cuatro fallecidos y varios heridos. De acuerdo con Human Rights Watch (HRW), las fuerzas de seguridad camerunesas utilizaron gases lacrimógenos, cañones de agua y munición real para dispersar a los manifestantes.
El Consejo Constitucional desestimó diez recursos de apelación presentados por partidos opositores, alegando “falta de pruebas” o “incompetencia” para anular los resultados. Uno de los candidatos, el exministro Issa Tchiroma Bakary, llegó a proclamarse ganador dos días después de las elecciones, aunque finalmente solo alcanzó el 35,19 % de los votos.
La víspera del anuncio oficial, el gobernador de la región del Litoral, Samuel Ivaha Diboua, confirmó la muerte de cuatro personas durante las protestas en Duala, la capital económica del país. Mientras tanto, en la ciudad de Garoua, bastión político de Bakary, se denunciaron ataques contra civiles frente a su residencia, que habrían dejado al menos dos muertos.
La ausencia del principal líder opositor, Maurice Kamto, quien fue excluido de la contienda por la comisión electoral (ELECAM), también marcó las elecciones de este año. Kamto había sido el principal contendiente de Biya en los comicios de 2018.
Paul Biya, en el poder desde 1982, ha logrado mantenerse gracias a una reforma constitucional aprobada en 2008, que eliminó el límite de mandatos presidenciales. Su prolongada gestión ha sido cuestionada por organismos internacionales debido a acusaciones de corrupción, autoritarismo y represión política, aunque su partido, el Movimiento Democrático del Pueblo Camerunés (RDPC), continúa controlando la mayoría de las instituciones del país.
A pesar de las críticas, Biya se presentó ante la nación reafirmando su compromiso de “mantener la paz y la estabilidad en Camerún”, en un contexto de conflictos separatistas y crisis económica que sigue afectando al país centroafricano.

