Imágenes se viralizaron la semana pasada en redes sociales, donde un hombre con una caña hinca cerca de la panza a un caballo sobre cuyo lomo está un joven en pantaloneta. El animal se inquieta y comienza a moverse bruscamente, hasta que dobla sus patas traseras y cae.
El jinete se levanta y el hombre con la caña molesta al equino, golpeando levemente 16 veces su pata izquierda, que ha quedado en el aire. El animal, en el piso y al parecer sin fuerzas, intenta responder dando patazos al aire. No puede más, está aturdido, cansado. Flacuchento como es, se ha rendido.
Las recientes imágenes de maltrato animal difundidas alertaron a las autoridades, que realizaron un operativo para dar con quienes utilizan a estos caballos para hacer los paseos.
Por encontrarse en investigación, las autoridades no dieron los nombres de las cinco personas dedicadas a esta actividad, pero sí les prohibieron que la sigan desarrollando hasta que no se regularicen y se compruebe si maltratan o no a los caballos, informó Miguel Lázaro, director de control municipal.
Por esto mismo se solicitó a Agrocalidad, que es la agencia de regulación sanitaria, que haga la verificación del estado de salud de los equinos.
Lázaro agregó que se socializará y se establecerá una hoja de ruta para la regulación de esta actividad en la zona protegida, aunque la decisión final ya depende de los ministerios de Turismo y de Ambiente.
Karen Lindao, directora municipal de Gestión Ambiental, aseguró a EXPRESO que se pudo verificar que algunos de los animales se encontraban en estado anémico, por lo que no pueden realizar más este tipo de actividades.
