Neurólogo pediatra Daniel Cruz Montesinos: la terapia sigue siendo la mejor “vitamina” para el cerebro infantil

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Cuando los padres reciben un diagnóstico de trastorno del neurodesarrollo, la preocupación sobre el futuro es inevitable. Un caso reciente describe a una niña que, desde los 2 años, mostró alteraciones en la resonancia magnética cerebral y comenzó terapias de lenguaje, baile y natación. Actualmente tiene 7 años, asiste a una escuela regular y toma Concerta para el TDAH, mostrando un desempeño aceptable.

Interpretar la resonancia con cautela

El neurólogo pediatra Daniel Cruz Montesinos advierte que una resonancia cerebral nunca debe interpretarse de manera aislada. Los hallazgos en neuroimagen son complementarios y deben evaluarse junto con los síntomas clínicos y la evolución del niño.

En el caso descrito, la imagen refleja un posible trastorno del neurodesarrollo, pero no define por sí sola el pronóstico ni la capacidad futura de la niña.

Primeras manifestaciones y comorbilidades

Los primeros signos suelen ser dificultades en la comprensión y expresión del lenguaje. Estas alteraciones pueden indicar otras áreas del neurodesarrollo afectadas, como atención, autorregulación y aprendizaje. Cuando el lenguaje no se desarrolla de forma estructurada, pueden aparecer desafíos en funciones cognitivas superiores como memoria, atención y pensamiento flexible.

A medida que la niña creció, se observaron inquietud, impulsividad y déficit de atención, lo que llevó al uso de metilfenidato. Esto confirma la existencia de comorbilidades, donde coexisten:

  • Trastorno del desarrollo del lenguaje
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)
  • Dificultades específicas de aprendizaje (lectura, escritura, cálculo)

Terapias: la base del tratamiento

El Dr. Cruz Montesinos enfatiza que la intervención interdisciplinaria es fundamental:

  • Terapia de lenguaje: fortalece la comunicación y la base del aprendizaje.
  • Psicoterapia: apoya la autorregulación emocional y conductual.
  • Psicopedagogía: acompaña el desempeño escolar y consolida funciones cognitivas.
  • Terapia ocupacional: ayuda en motricidad y organización sensorial si se requiere.

“Las terapias son la mejor vitamina para el cerebro”, asegura el especialista, porque modelan los circuitos relacionados con atención, memoria y conducta adaptativa.

Evaluación actual y seguimiento

Si el lenguaje aún no está completamente desarrollado a los 7 años, se recomienda una evaluación neuropsicológica integral que analice:

  • Inteligencia y funciones ejecutivas
  • Atención y memoria
  • Regulación emocional y conducta adaptativa

El medicamento psicoestimulante es útil cuando se combina con terapias activas y coherentes, dentro de un entorno familiar y escolar estructurado.

Conclusión

La resonancia es solo una herramienta de apoyo, no una sentencia. El desarrollo cerebral se entiende mejor evaluando síntomas, funciones y evolución clínica. El seguimiento integral e interdisciplinario permite acompañar al niño hacia un objetivo claro: un desarrollo funcional, autónomo y con oportunidades de alcanzar su máximo potencial.

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