Luego de más de un mes de movilizaciones, el presidente de la Asamblea Nacional, Niels Olsen, anunció que en noviembre el Pleno del Legislativo sesionará en la provincia de Imbabura, como un gesto simbólico y de apoyo a la reactivación local tras el paro nacional convocado por la Conaie.
El anuncio se realizó pocas horas después de que Marlon Vargas, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), comunicara oficialmente el cese de las protestas que iniciaron el 18 de septiembre de 2025 en rechazo a la eliminación del subsidio al diésel.
“Para contribuir a la reactivación de las familias imbabureñas, que han perdido más de treinta días de trabajo, el Pleno de la Asamblea Nacional programará una sesión ordinaria en Imbabura durante el mes de noviembre”, afirmó Olsen la noche del miércoles 22 de octubre.
El titular del Parlamento destacó el restablecimiento de la calma en la provincia y subrayó que “Imbabura recuperó la paz que nunca debió perder”. Además, reflexionó sobre los efectos del conflicto social:
“Las secuelas del caos nos dejan una reflexión clara: la democracia que vale se sostiene con ideas y respeto, nunca con violencia”, enfatizó Olsen.
La decisión de llevar la Asamblea fuera de Quito busca también acercar las instituciones del Estado a las provincias afectadas por las movilizaciones, además de incentivar el turismo y la economía local. Imbabura, una de las zonas más golpeadas durante las protestas, reportó pérdidas económicas significativas por la paralización del comercio y el cierre temporal de vías.
Por su parte, Vargas llamó a las comunidades indígenas a regresar a sus territorios y continuar el proceso organizativo mediante asambleas permanentes, con miras a preparar la campaña por el “no” en la consulta popular y referéndum del 16 de noviembre.
El Gobierno de Daniel Noboa había advertido el uso de la fuerza pública para despejar carreteras si las manifestaciones continuaban, lo que aceleró las conversaciones para poner fin al paro. Con la decisión de la Conaie de suspender las protestas, se espera que la normalidad retorne gradualmente a las provincias afectadas del norte del país.
La sesión de la Asamblea en Imbabura representa, según Olsen, un gesto institucional de reconciliación y compromiso con el diálogo democrático. El encuentro legislativo se perfila como un espacio para escuchar a los actores locales y fortalecer la gobernabilidad luego de semanas de tensión social.
Con este anuncio, el presidente del Parlamento busca enviar un mensaje de unidad nacional, destacando que la paz y el respeto deben prevalecer sobre los conflictos y las diferencias políticas.

