El párkinson es un trastorno neurodegenerativo progresivo que afecta principalmente al movimiento y al funcionamiento del cerebro. Se produce por la muerte de neuronas en la sustancia negra del tronco encefálico, responsables de producir dopamina, neurotransmisor esencial para controlar los movimientos, el estado de ánimo y la motivación.
Según la Organización Mundial de la Salud, en 2019 cerca de 8,5 millones de personas en el mundo tenían párkinson. En Ecuador, un estudio de 2024 estimó 243 casos por cada 100.000 habitantes en Manabí, con predominio en hombres mayores de 61 años.
Síntomas tempranos del párkinson
Los síntomas pueden aparecer años antes de las manifestaciones motoras clásicas. Entre los síntomas no motores se incluyen:
- Estreñimiento
- Pérdida del olfato
- Trastornos del sueño, como insomnio y pesadillas
- Depresión o falta de motivación
Los síntomas motores que suelen aparecer después son:
- Bradicinesia (lentitud en los movimientos)
- Rigidez en brazos, piernas o tronco
- Temblor de reposo
- Inestabilidad postural y dificultades para caminar
Evolución de la enfermedad
El párkinson es progresivo. Los pacientes pueden notar entumecimiento en extremidades, dificultad para incorporarse o temblores internos. Con los años, los síntomas se intensifican, aunque los tratamientos actuales permiten mejorar la calidad de vida.
Levodopa-carbidopa es el tratamiento más común, optimizando los niveles de dopamina y ayudando a reducir el temblor, la rigidez y la inestabilidad. También puede mejorar el humor y la agilidad para realizar actividades cotidianas.
Cognición y párkinson
En fases iniciales, la función cognitiva suele mantenerse. La afectación cognitiva o demencia puede aparecer en etapas avanzadas. Si se presenta de manera temprana, se debe considerar otra causa.
Factores de riesgo y causas
El principal factor de riesgo es la edad, aunque también influyen factores genéticos (10-15% de los casos), ambientales (exposición a herbicidas o pesticidas) y el envejecimiento. La predisposición genética no garantiza la aparición de la enfermedad, solo aumenta la vulnerabilidad.
Prevención y cuidado del cerebro
No hay formas comprobadas de prevenir el párkinson, pero algunos hábitos pueden reducir el riesgo o enlentecer su aparición:
- Ejercicio físico regular, especialmente aeróbico
- Dieta saludable, tipo mediterránea: frutas, verduras, cereales integrales, carnes blancas y pescado
- Evitar grasas saturadas y alimentos ultraprocesados
- Reducir exposición a pesticidas y herbicidas
- Mantener niveles adecuados de vitamina D (aunque se requieren más estudios)
Adoptar estos hábitos ayuda a mantener un cerebro saludable, favoreciendo la prevención y un envejecimiento cognitivo más seguro.

