X-59: el avión supersónico silencioso con el que la NASA quiere revolucionar el transporte aéreo

INTERNACIONAL

La NASA está a punto de marcar un hito en la historia de la aviación con el desarrollo del X-59, un avión experimental diseñado para volar a velocidades supersónicas sin generar el molesto estampido sónico que ha limitado el uso comercial de esta tecnología durante décadas.

Este innovador prototipo forma parte del ambicioso programa Quesst (Quiet SuperSonic Technology), cuyo objetivo principal es demostrar que es posible volar más rápido que el sonido sin perturbar a las personas en tierra. La clave está en su capacidad para producir un “golpe sónico silencioso”, lo que lo hace ideal para sobrevolar zonas urbanas sin causar molestias.

El X-59 ha sido diseñado en colaboración con Lockheed Martin y cuenta con características únicas: una nariz extremadamente alargada de casi 10 metros, una cabina sin ventana frontal —reemplazada por un sistema de visión externa de alta resolución— y una estructura aerodinámica optimizada para reducir la presión del aire a medida que rompe la barrera del sonido.

Según la NASA, este avión podrá alcanzar una velocidad aproximada de 1.500 km/h (Mach 1.4) a una altitud de 16.800 metros, mientras genera un sonido similar al de una puerta cerrándose en lugar del tradicional estallido sónico.

El objetivo final de la misión es recopilar datos valiosos en vuelos de prueba sobre ciudades estadounidenses a partir de 2025. Esa información será entregada a la Administración Federal de Aviación (FAA) y otras autoridades regulatorias para revisar las actuales restricciones sobre vuelos supersónicos.

«Queremos cambiar la forma en que las personas piensan sobre los vuelos a alta velocidad», dijo Peter Coen, gerente del proyecto Quesst. «Si demostramos que podemos reducir el ruido de manera significativa, podríamos abrir la puerta a una nueva era de transporte comercial más rápido y eficiente».

Con el X-59, la NASA no solo busca desarrollar nueva tecnología, sino también generar confianza pública y regulatoria para que, en el futuro, compañías aéreas puedan ofrecer vuelos supersónicos comerciales sin restricciones sonoras.

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