El adolescente acusado de ser el presunto responsable del ataque con arma de fuego contra Miguel Uribe compareció recientemente ante las autoridades judiciales y se declaró inocente de los cargos en su contra. El caso ha captado la atención mediática debido a la gravedad del hecho y a la identidad de la víctima, un joven que se debate entre la vida y la muerte tras recibir impactos de bala.
De acuerdo con las autoridades, el menor de edad enfrenta cargos por intento de homicidio, posesión ilegal de arma de fuego y uso indebido de arma en un entorno urbano. Aunque la legislación establece que no podrá ser enviado a una prisión común debido a su edad, si es hallado culpable, podría enfrentar una condena de hasta ocho años en un centro de detención juvenil.
La audiencia preliminar tuvo lugar bajo estrictas medidas de seguridad, dada la sensibilidad del caso. Durante la declaración, el joven negó todas las acusaciones y su defensa argumentó falta de pruebas contundentes que lo vinculen directamente con el tiroteo.
La fiscalía, por su parte, sostiene que existen testimonios y evidencia circunstancial que apuntan a su participación directa en el ataque. Sin embargo, aún se espera la presentación de peritajes balísticos y análisis de cámaras de seguridad para fortalecer la imputación.
El caso ha generado preocupación en la comunidad, especialmente por el aumento de incidentes violentos protagonizados por menores de edad. Organizaciones sociales y expertos en justicia juvenil han pedido mayor atención a las causas estructurales que empujan a los adolescentes hacia la violencia armada.
Miguel Uribe continúa hospitalizado, y su estado de salud es delicado. Los médicos informaron que ha sido intervenido quirúrgicamente y permanece bajo monitoreo constante en cuidados intensivos.
El proceso legal seguirá su curso en las próximas semanas, y se espera que las pruebas clave se presenten en una próxima audiencia. El juez encargado del caso decidirá si se mantiene la detención preventiva del acusado mientras avanza el juicio.

