¡Al Descubierto! Así se Organizan los Siniestros ‘Come-muertos’ y ‘Llaveros’ de las Bandas Criminales en las Cárceles de Ecuador

SEGURIDAD

Guayaquil, Ecuador – La declaratoria de conflicto armado interno y los estados de excepción han abierto una ventana a la compleja y aterradora realidad de las cárceles de Ecuador. Un reciente vistazo a la Penitenciaría del Litoral revela cómo las bandas criminales han cimentado su poder dentro de los muros, utilizando una jerarquía propia con roles macabros como «come-muertos», «caleteros» y «los llaveros».

Antes de ingresar a los pabellones de la Penitenciaría, un oficial militar exhibe un diagrama que detalla la distribución interna de este centro carcelario. En él, no solo se aprecian los nombres de las bandas con mayor presencia, como Los Choneros, Águilas y Lagartos, sino también sus logos y la influencia que ejercen en cada área. Esto evidencia una organización paramilitarizada, donde cada grupo controla su «territorio» dentro de la prisión.

La Penitenciaría del Litoral ha sido, históricamente, un epicentro de enfrentamientos violentos. Estas disputas no son aleatorias; son el resultado directo de la pugna por el poder que se libra tanto en el interior de las cárceles como en los barrios y las zonas donde estas bandas extienden sus operaciones delictivas. El control de las prisiones se traduce en control territorial y de las economías criminales en las calles.

El Bloque de Seguridad, una fuerza integrada por militares y policías, ha intensificado sus intervenciones en los centros penitenciarios, buscando desarticular estas estructuras. Sin embargo, la persistencia de roles tan específicos dentro de la prisión, como los «come-muertos» (quienes presumiblemente se encargan de eliminar cuerpos o evidencias), los «caleteros» (quienes manejarían las caletas o depósitos de armas y drogas) y «los llaveros» (quienes controlan el acceso y movimiento dentro de los pabellones), demuestra la arraigada organización y el poder de estas mafias.

Esta estructura interna de las cárceles no solo es un reflejo de la crisis carcelaria en Ecuador, sino también un indicador de la grave inseguridad a nivel nacional. Las órdenes para perpetrar delitos como extorsiones, secuestros y asesinatos a menudo provienen desde dentro de los centros penitenciarios, lo que convierte a las cárceles en verdaderos cuarteles generales del crimen.

La estrategia del Estado, a través de la declaratoria de conflicto interno, busca recuperar el control de estas prisiones y desmantelar estas organizaciones desde su raíz. Sin embargo, la tarea es monumental. La convivencia con la violencia y la disputa por el poder en el interior de las cárceles ha creado un ecosistema criminal complejo que requiere no solo fuerza militar, sino también inteligencia, rehabilitación y una reforma profunda del sistema penitenciario para romper este ciclo de violencia que se extiende de las celdas a las calles del país.

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